<link rel="me" href="http://www.blogger.com/profile/03084430561252406418" /> <link rel="openid.server" href="http://www.blogger.com/openid-server.g" /> <!-- --><style type="text/css">@import url(https://www.blogger.com/static/v1/v-css/navbar/3334278262-classic.css); div.b-mobile {display:none;} </style> </head> <body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\0756630089935095889391\46blogName\75Himenie+FanFic\46publishMode\75PUBLISH_MODE_BLOGSPOT\46navbarType\75SILVER\46layoutType\75CLASSIC\46searchRoot\75http://himenie-fanfic.blogspot.com/search\46blogLocale\75es\46v\0752\46homepageUrl\75http://himenie-fanfic.blogspot.com/\46vt\0754720749566780181476', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>


Why / Empty? [Actualización Masiva]
29 de noviembre de 2014 @ Why / Empty? [Actualización Masiva]



- AVISO de Actualización Masiva



¡Hola de nuevo! Gracias por la paciencia. No he podido entrar por aquí desde hace un tiempo, fue imposible por todas esas cosas ajenas a esto que me mantuvieron ocupada, y no he tenido el tiempo suficiente para entrar en el blog y demás cosas. Debo agradecer a aquellos que decidan seguir las historias, y también a los que comentan en ellas, pues me da ánimos para tomar tiempo y actualizar.

He pensado que quizás lo mejor sería avanzar debidamente con "Why/Empty?" pues es una historia que lleva abierta demasiado tiempo, y teniendo un final ya decidido no debería demorarlo, por lo que deje de lado todas las demás ideas por el momento para centrarme en cerrar este fanfic. Por ello, voy a actualizar seguidamente el fanfic sin añadir los temas de actualización hasta completarlo. Comienzo subiendo este Capitulo 12 (Vol. II) y mañana o el lunes os veo de nuevo para añadir un nuevo episodio y después el final, que espero os guste. Dejadme vuestro honesto comentario con vuestra opinión sobre estos capítulos, por favor♥.

Siento dejar la otra historia pausada pero la retomare pronto, además me gustaría hacer más historias y me haría muy feliz si le dieses una oportunidad cuando las publicara en un ataque de locura (hahaha)

Bueno, no puedo decir nada más que Lo siento y Gracias. Espero después tener mas tiempo para platicar, por que ya sabéis que me encanta 'hablar' y más si es de nuestros 'chicos'. ¡¡Nos leemos!!

- CAPITULOS ANTERIORES EN:
• Indice de '「Why / empty?」'


COMMENTS: (1) ✿ - RESPONDER


@ Why Empty? [Capitulo 24]

• Indice de '「Why / empty?」'


Capitulo 12: "Frustrado camino a casa" (Vol. II)


— Maldición — fue esa la primera palabra que salió de la ronca garganta de Jaejoong al sentir como algo anudado alrededor de su muñeca le apretaba gravemente...

Era insoportable despertar con aquella sensación rodeándole las venas.

Aturdido, se removió sobre la cama en la que se encontraba.
Jaejoong era completamente libre, y logró incorporarse con ojos legañosos.

Sentado y vacilante alzó su brazo, y borrosamente observó aquella tela anudada a su muñeca con tanta fuerza que la sangre era incapaz de circular con normalidad, tornándose la piel de alrededor de un malsano color....

Jaejoong se afanó en desatar tal tortura. Sorprendido, no sólo por el color rojo y púrpura que ahora tenía esa parte de su piel, sino por aquello que inexplicablemente había estado atado en su brazo. Se trataba de una corbata, bastante maltrecha, y descuidada.

Jaejoong la tiró a un lado, y por un momento prestó atención a su alrededor.

Difícilmente era capaz de recordar la noche pasada; como si la mente utilizara el ‘pause’ durante algunas partes, para después ‘suprimirlas’ de su memoria.

La resaca era algo molesto, pero ya la conocía muy bien...

Jaejoong recordó hablar con Yunho encima del suelo verde y arenoso, sí, de eso era consciente. Pero, ¿Estaba él allí? No, también era capaz de recordar como ambos se separaron esa noche…

Sin embargo su mente era incapaz de evocar el cómo había llegado hasta el sitio en el que ahora se encontraba, pero sí recordar el beber de nuevo en el callejero ‘bar-carpa’ cerca del río Han(gang) por última vez, después de alejarse de Yunho.

Resopló <<. Sí, ese debió ser el error para la lucidez .>>

Jaejoong examinó el lugar. Estaba en una habitación lúgubre...
Por un momento, no era capaz de saber si era de día o de noche.
Las cortinas cubrían la única ventana y la luz apenas penetraba.

Se levantó despacio de la cama, aunque esto le supusiera un enorme esfuerzo debido a los entumecidos músculos (que le indicaba que la noche no había sido buena).

Ahora en pie, suspiró aliviado cuando se cercioró que aún vestía con su pasada ropa. Incluso tenía puesta la cazadora (leather jacket), y la prenda oscura conjunta con sus jeans fingidamente rotos.

Jaejoong escrutó entre las sombras la desconocida habitación; era una estancia pequeña y decorada de una forma estrafalaria e intima. Todo parecía ser de jaspe raido y telas de suave raso. Frente a la única gran cama un televisor apagado y sospechosamente posicionado.

El único objetivo de Jaejoong era llegar a la cercana y pequeña ventana...

Descorrió sus pésimas cortinas, y observó horrorizado la calle dónde nuevamente la noche se estaba aproximando, de aspecto grisáceo y cielo ligeramente purpúreo.

Por eso mismo, Jaejoong dedujo que había estado en ese lugar, dormido o inconsciente, todo ese día. ¡Qué desconsiderado! Recordó haber desobedecido su horario...

Tras el cristal se veían los locales que inundaban aquella angosta calle.
Eran los más variados y escandalosos. Todos con un aspecto llamativo y descarado.

Con las palmas de sus manos sobre la ventana, Jaejoong observaba los letreros que ya habían sido encendidos y ahora parpadeaban en tonos rojizos y estrafalarios, mostrando sus más adultas letras hangul, gruesas y cautivadoras...

Eran locales de entretenimiento que sólo abrían sus puertas cuando el sol se escondía, y a Jaejoong no le costó mucho conectar estos sitios con el lugar en el que ahora se encontraba.

<<. Un motel .>> pensó sorprendido.
Ahora entendía aquel apartamento de decoración tan estrambótica.

Su corazón presionó las costillas al sentir la presencia de alguien más en la habitación.

Jaejoong se volteó tan deprisa que su corto cabello se meció levemente...

— ¡Ya era hora de que despertases!… — dijo tras él un hombre que abotonaba los puños de su sucio traje — Comenzaba a preocuparme por ti… —

Sí, recordaba a ese ‘esperpento’. Ese hombre era tan delgado (casi esquelético) como la noche anterior, y tan repelente como entonces. Incluso se podía ver una pequeña marca que cubría su mejilla (debido al golpe que había recibido de Yunho la noche anterior).

Estaba solo, no estaba junto a él aquel compañero suyo de abundantes carnes, gordo como ningún otro mamífero… ambos con los que se había ‘encontrado’ Jaejoong (asaltado en el ‘pojang-macha’).

Sin duda aquel delgado hombre de ojos minúsculos había mostrado más interés por el dinero de Jaejoong que su cobarde acompañante... Y quizás esa era la razón principal por la que ahora sólo estaba él…

— ¿Deseas ser denunciado? ¿o simplemente estas loco?— le exclamó Jaejoong, sin ningún temor. No quería ni pensar la repercusión que algo así podía tener para él.

— ¡Cállate! — gritó, y casi se le desencaja la mandíbula por ello — Engreído…— le calificó señalándole con el dedo, como ya había hecho en otra ocasión. — Estabas más hermoso cuando eras incapaz de hablar — sonrió, y Jaejoong sintió un temeroso escalofrió.

— Si lo que querías era mi dinero, podrías simplemente guardarlo en tu descosido bolsillo. —
Jaejoong se retiró de la ventana y miró a aquel hombre con total desprecio.

Aquella mirada de menosprecio calentó el poco orgullo de aquel tipo.

— ¿Sabes mucho de esas cosas? Hablo sobre robar el dinero de los demás… No eres más que un ‘perro inmoral’ — le insultó con desprecio, acercándose a él en pocas zancadas, y propinándole por último una repentina bofetada con el reverso de su mano (por lo que Jaejoong pudo sentir los huesudos nudillos clavándose en su mejilla).

El alma de Jaejoong se removió de miedo, no era temor debido a aquel golpe, sino un miedo más humano y abrumador. El miedo de un secreto desmantelado y descubierto, de alguien que sabe más de lo debe. Y quizás es uno de los peores miedos que podemos sentir…

También dolía más duramente cualquier ‘frase de esas’ que una bofetada a mano abierta.


Jaejoong aguardó en silencio, incapaz de contestar, golpearle o insultarle (como si habría hecho en otra ocasión), confundido, pues hacia mucho tiempo que nadie se dirigía a él de ese modo…

El desconocido hombre oportunista se sintió pleno de autoridad. Se sintió pletórico y menos insignificante. Era la primera vez que se sentía tan ‘importante’ al ser capaz de insultar e incluso abofetear a una persona como lo era Jaejoong. Poco le importaba el final de aquello, se sentía excitado de su propia autoridad, aquella misma que no tenía en ningún otro lado.

— Despertar de tu sueño etílico te hace olvidar muchas cosas. Es comprensible… — siguió hablando debido al silencio, mientras comenzaba a caminar de un lado a otro en la oscurecida y pecaminosa habitación— Todo lo que puedo llegar a saber de ti, es gracias a ti, Jaejoong. Estabas tan desesperado, desgarrado y ebrio, que tu boca se abría sin parar. Me narraste muchas cosas, aunque no lo recuerdes. Yo quería aprovecharme de eso ¿Por qué no lo iba a hacer? Eres una estúpida celebridad ¡Mírate! Luces insolente y engreído como ningún otro, no debería compadecerme de ti, por mucho que alardeases de tu triste pasado. En cambio, yo trabajo día y noche para nada. Quería aprovecharme…, pero llegó ese maldito hombre y destrozó mi celular. ¡Imbécil! — paró su ridícula caminata para alzar su puño furioso al rememorar ese momento de anoche. — Estoy harto de perder el dinero que puedo ganar... — gritó, pareciendo un lunático.

Hizo una pausa para observar a Jaejoong atentamente.
Le miró con sus insignificantes ojos de parpados lisos y ambiciosos.
Y después continuó recordando:

— Después de salir huyendo del ‘pojang-macha’ junto a mi cobarde compañero, yo… decidí regresar de nuevo. Mi compañero sentía una extraña admiración por ti, y no quiso seguir mi juego, aún proponiéndole que, debido a tu estado, sería bastante sencillo violar a la ‘estrella’... Ah…y pareció dudar durante unos instantes cuando le propuse ‘eso’... Pero no cedió. — lo confesó con tal descaro que Jaejoong sintió ganas de aplastarle alguna zona del cuerpo que le hiciera aullar de dolor — Pero yo… ¡No me iba a quedar sin la exclusiva! ¿verdad? — se acercó a Jaejoong quien, muy al contrario de amedrentarse, miró a aquel oficinista levantando su mentón, viéndose hermosamente rebelde.

— Entonces… — siguió relatando el hombre — yo regrese allí, solo, y tú estabas hablando con aquel inoportuno tipo, al que nombraste como Yunho, o algo así…, no lo recuerdo. Él te llevó sobre su espalda en el puente... porque estabas realmente borracho. Yo os seguí a hurtadillas, hasta que os detuvisteis a descansar. Estabas tan ebrio que, desde la distancia, podía verte balbucear. Hablaste con aquel tipo, asentados ambos en el césped, pero no me enteré de nada. Estaba tan lejos... — confesó entristecido, sin duda deseó haberse ‘informado’ de que hablaban ambos. — Pero pude ver como te precipitaste sobre sus labios. Eso fue algo inesperado. ¡Ah! ¡Le besaste! Y extrañe mi teléfono con cámara en aquel instante en el que besaste a ese hombre. —

Jaejoong abrió descomunalmente sus ojos al escuchar aquello. Lo más trágico era verificar que eso que él relataba había sucedido realmente, siendo capaz de recordar los cálidos labios de anoche como si se tratase de un vivido sueño.

Su rostro se llenó de furia. ¡Cómo había sido tan estúpido de besarle sin reparo!
Jaejoong se mordió el labio inferior y contuvo el recuerdo del descarado beso con Yunho.

Debía reconocer que en ese momento deseó que el moreno apareciera a su rescate, como siempre tenía por costumbre, y sacarle de esa situación, pero obviamente, esta vez no le vería aparecer cargando con su estúpida heroicidad...

El hombre continuó hablando sin importarle el lugar en el que estaban, ni el tiempo que perdía:

— No sé que sucedió, pero parecía que discutías cuando te levantaste después de aquella ‘escenita’, y te marchaste solo con aquel caminar tan patético. Pasaste el puente, volviendo tras tus pasos, y yo te seguí... De nuevo regresaste al ‘pojang-macha’, el puesto en el que nos habíamos encontrado al comienzo ¿recuerdas?, y para mas énfasis volviste a beber. Cuando aparecí a tu lado, tú estabas tan… tan ridículamente alcoholizado, que no me resulto muy difícil traerte aquí, el lugar al que perteneces realmente, Jaejoong. Este sitio… donde deberías seguir estando… Acá quedaste dormido en la cama todo este día. — a cada frase que soltaba se acercaba más a Jaejoong, con él único propósito de torturarle un tiempo más — Pero puedes irte ya, si lo deseas. — le restó importancia — No hay nada más que quiera hacer contigo que no haya comprobado ya… — rió sombríamente.

Aquella sucia y última frase hizo que Jaejoong contuviese una náusea en su estomago, mostrando su repulsa descendiendo las cejas en una mirada de odio.

“-No hay nada más que quiera hacer contigo-”
A pesar de ser una corrompida y perturbadora frase, Jaejoong estaba casi seguro de que aquel enclenque hombre era incapaz de hacer algo más que robarle...

— Cierto que eres tan codicioso que puedes dar incluso lastima... — empezó a contestar Jaejoong con una vil media sonrisa — ¿Me follaste mientras estaba yo vestido? Oh, eres más estúpido de lo que ya parecías… — rozó con su mano la ropa intacta de la noche anterior y se burló de la presunta mentira — Pero no sabes con quien te has desafiado... Me he enfrentado a personas mucho más temibles que tú, por lo que no debería temerte demasiado — dijo con indiferencia, y sus palabras eran completamente ciertas (sólo se necesitaba ver su historial de “peleas y problemas innecesarios” a lo largo de su vida, y recordó que Yunho había presenciado algunos de ellos)...

A la vez que lanzaba las frases, Jaejoong echó un vistazo al lugar (para asegurarse de que no dejaba absolutamente nada suyo en aquella habitación de la que pensaba salir rápidamente). —Si tu lengua se suelta, y tu boca finalmente habla algo sobre mí…, sólo lograras arrepentirte de haber abierto esos asquerosos labios tuyos, ¿lo entiendes? — amenazó con fuego en sus falsamente angelicales ojos (ya ambos del mismo intenso color natural).

— ¿Estás temeroso? Lo entiendo... Eres un particular íncubo… — a Jaejoong le recorrió una sacudida al escucharle — Tan así que parece que el diablo añadiera esos ojos y esa boca en tu cara, Jaejoong. Pero todos sentimos flojear las piernas cuando algo tan patético del pasado nos implica. — se acercó a él lo suficiente como para rodear su cara con la palma de la mano. Jaejoong sintió aquella fría zarpa en su rostro como una amenaza — Incluso los secretos más humillantes salpican a las personas como tú. — en cada palabra era capaz de oler su aliento a licor cheongju (como si hubiese salido de una celebración de empresa), e intentó inútilmente dejar de respirar para no tener que soportar ese hedor — Y tu pasado es digno de despreciar. Dejarte abusar por di-ne-ro. Me compadezco de ti. — apretó con su mano el duro mentón del cantante. La mirada de Jaejoong era tan intensa y desafiante que el trajeado y esquelético hombre tuvo que contener el aliento durante unos minutos.

— No tienes aspecto de dejarte coger como un animal — continuó — … no al menos de forma tan fácil. ¿Cómo lo hacían? — preguntó descendiendo su mano libre por el cuerpo sabiamente proporcionado del adulto Jaejoong hasta llegar a su entrepierna — ¿Te tocaban así? — su mano, más similar a una consumida extremidad de ave rapaz con delgados dedos, buscaron y aferraron con fuerza su zona viril, logrando que Jaejoong diese un respingo.

Le dirigió una mirada fulminante — No me toques — Jaejoong advirtió arrastrando cada silaba como intimidación. Por un momento pensó que todas las personas tenían un alma, y ésta residía en alguna íntima zona, pues percibió como le oprimía el espíritu cuando atrapaba con más fuerza sus ocultos testículos.

— Creí que ya estabas acostumbrado… —

Se trataba de poner a prueba su dignidad resurgiéndole aquello, pero ese tipo no era como esos maleantes del pasado, aquel hombre había sobrepasado largamente los 35 años (incluso sobresalido los 40, quizás), y Jaejoong tampoco era un ‘niño’, eso creaba una situación más humillante que cualquier otra...

Por un instante imaginó que pasaría si Yunho estuvieses presenciando aquello, y le hizo ligeramente feliz pensar que seguramente le rompería el tabique nasal sin pestañear.

Con cada firme presión de esa mano sus sueños se asfixiaban (los que tanto esfuerzo invirtió en lograr). Incapaz de soportarlo, Jaejoong apartó aquellas manos de un firme manotazo. Tenía el rostro carmín por la ira. — ¡Estás loco! — le gritó echo una furia, para después propinarle un fuerte puntapié final estirando su delgada pierna.

Por último alzó el dedo central como insulto, para después marcharse rápidamente cubriéndose el rostro con la leather jacket y su singular capucha al salir definitivamente de la delatadora habitación en la que había estado todo aquel día...

El hombre no intentó de ningún modo detenerle, estando ahora solo en la habitación, se dedicó a mandarle insultos entre dientes, quejándose del golpe recibido en la pierna…


~~~~~~~


Jaejoong sintió como los sentimientos iban a desbordarse, y aquello sólo hizo que aumentara su mal humor... Él deseaba caer de rodillas (como hacen los personajes de las películas cuando están furiosos) y lanzar un grito de impotencia. Pero no lo hizo.

Revisó sus bolsillos, donde sólo encontró el tabaco y el teléfono.
Ese estúpido… De verdad había robado todo el dinero que tenía...
Pero pensó que era toda una suerte mantener todavía el celular en sus manos.

Estaba lejos de su hogar, lejos de la zona residencial en la que se encontraba su casa, y sabía que tardaría mucho en regresar sin dinero ni transporte, pero aún con todo eso, Jaejoong decidió no llamar a nadie... No en aquel momento...

“-No me resulto muy difícil traerte aquí, el lugar al que perteneces realmente-”

Jaejoong recordó aquella frase ahora que deambulaba por esas ‘rojizas’ calles nocturnas, donde dispersos clubs parpadeaban y otros servicios de eróticos masajes habían abierto por completo. De nuevo sin dinero y en un distrito ilícito, le recordó a aquel en el que vivió, con aquellos apartamentos modestos y destartalados, y los rótulos de videopóquer de algunos locales ¡Oh, el karma le estaba jugando una mala experiencia en ese momento!

Tambaleó cansado, y por un instante se obligó a reponer sus fuerzas apoyando su mano en la pared más próxima, rozando con sus dedos uno de los carteles que estaban apegados a ella.

Se trataba de un cartel promocional, de tono oscuro y unas letras enormes, en el que podía leer su propio nombre: “Kim Jaejoong”. Era una promoción de su concierto, repleto de fechas y horas, por lo que se sintió más patético envidiando por un momento a su ‘yo’ de aquel trozo de papel por el que siempre había luchado ser, tan diferente al que ahora se encontraba ofendido e insultado por lo sucedido.

<<. Me vio besando a Yunho .>> pensó ruboroso, recordándolo inesperadamente como si aquello hubiese sido un débil pecado. <<. Yunho .>> Jaejoong se rozó los labios rosados con la punta de los dedos al tiempo en que comenzaba a caminaba de nuevo.

Pensó mucho en él en aquellos momentos, sin darse cuenta...

Diversas personas pasaban a su alrededor, sin prestar atención al “chico cabizbajo y alicaído” que cubría el rostro colorado con las manos y caminaba lentamente por aquellas comunes surcoreanas calles que descendían como una ‘rampa/pendiente’.

Jaejoong no se sintió incomodo al pasar por esa zona, pero sí al recordar aquella infernal frase. No quería imaginar ni por un instante formar clandestinamente parte de alguno de esos sitios, ahí donde estaban unos discretos e infiltrados locales de tendencias ‘liberales’ y ‘libertinas’ (como una parte oculta y repudiada de la sociedad) donde, como hombre, él podría haber encajado en algún pasado (aunque con su cabello negro, ojos grandes y piel nevada hubiese podido vivir holgadamente de la calle en aquel entonces). Pero no quería imaginarse tal cosa.


Viendo aquello tan próximo a él, y sintiendo de nuevo aquel ultraje que había sentido antes por parte de otro hombre, no podía estar más orgulloso de haberse desecho de aquella antigua vida que recordaba. Sentirse libre era el mejor sentimiento que uno mismo puede adquirir ¡Mejor que cualquier otro!. Y quizás debería estarle agradecido al testarudo Yunho por aquel pasado que intentaba inútilmente esquivar, e incluso le hizo reír el recordar lo soñador que siempre había sido el moreno, pero la noche anterior aquello de disculparse y agradecerle no había servido de nada por culpa de su ebriedad….

<<. Ni tan siquiera me creyó— pensó resentido — Realmente… lo extraño .>>


Le suponía un gran esfuerzo pensar en eso, pero no podía dejar de pensarlo durante el trayecto, incluso ahora que sabía que amanecería cuando finalmente lograse llegar a casa…



- Continuará... -


COMMENTS: (2) ✿ - RESPONDER


- Oneshot / Happy Halloween - [Actualización]
31 de octubre de 2014 @ - Oneshot / Happy Halloween - [Actualización]


- FANFIC

*Nuevo* o’ - lantern [TVXQ/JYJ] (Special Halloween)


- HAPPY HALLOWEEN!


Hola, ¿Qué tal en este último día de octubre?

Espero que estés muy bien. Primero siento mucho que esta no sea una actualización al uso, una vez más he tenido que hacer tramas y poner un nuevo post para añadir un nuevo oneshot.

Por la falta de tiempo que tengo ahora mismo, el día de hoy, soy incapaz de poder decir, subir o hacer algo más. Esta historia nueva la escribí en estos dos últimos días, por favor, se compresivo y espero que entiendas que no quedase tan bien como hubiese deseado. Hasta el último instante estuve pensando si era correcto añadir esta historia en el blog o no. Mi mente no podía soportar tanta presión, y al final cedí.

La historia se llama “o’ – lantern”, me base básicamente en la leyenda de “Jack o’ – lantern (la linterna)”, aunque realmente no tiene nada que ver una cosa con la otra, si que hice pequeñas alusiones. La calabaza es la pieza clave de la historia, sé que la calabaza no es originalmente cierta en la leyenda de Halloween y todo esto, pero me gusta bastante, así que la utilice.

Sé que en algunos países esta festividad no se celebra, pero cada vez hay más países que la utilizan para pásalo bien, y a la vez para rendir culto a los antepasados al día siguiente. A mí me gusta mucho la noche de Halloween y me gusta la idea de disfrazarme y realizar o apuntarme a fiestas este día, porque me gusta mucho la sensación terrorífica que tiene. Por ello me gustó crear algo en relación a esto con TVXQ como experimento.

El oneshot no tiene ninguna couple en especial, puede que se tenga algún matiz extraño por aquí o por allá, pero no hay couple, son todos los miembros de TVXQ/JYJ protagonistas a su modo, aunque Yoochun se lleva una gran parte de los focos y atención.

Sé que no da miedo, terror, ni es ingeniosa, ni fantástica, pero espero que te divierta para esta noche tan especial, y te haga pasar un buen momento si le das la oportunidad y la lees.

Yo volveré la semana que viene con una actualización de verdad, con las continuaciones de los otros fanfic y mis respuestas, que ahora ando con un poquito de prisa y no he podido leer los comentarios con tiempo. Son poquitos, así que no tardare mucho en leerlos LOL.

Gracias por hacer un tiempo en leerlos y comentar en ellos. Ahora mismo los leeré.
De momento, pasar una noche escalofriantemente divertida. *abrazos*


COMMENTS: (0) ✿ - RESPONDER


@ o’ - lantern [TVXQ/JYJ]


Título: o’ - lantern
Autor: Himenie
Género:Horror
Extensión: Oneshot
[Special Halloween 2014]
Leer en LALA TVXQ

Dicen que hay una noche en la que una nueva puerta se abre, y no es originalmente una puerta de conexión fatídica, salvo que des con la puerta equivocada, o eso decían.

Las festividades relacionadas con la ‘noche del terror’ son leyendas pasadas aliñadas con la mentira del presente. Él pensaba que todo eso era una exportación de otra cultura, de la cual su país nunca había sido participe completamente.

¿Qué podía ser para él la noche de Halloween? Simplemente una opción para una fiesta completamente estrafalaria y oscura que la gente realizaba. Visto de ese modo, era algo bastante singular. Changmin debería estar agradecido de que aquella invención le permitiese pasar ahora un agradable momento en la acogedora casa de Jaejoong.

Podría decirse que, cualquier escusa servía para que Jaejoong realizase una de esas sofocantes fiestas... Incluso le habían advertido a Changmin que debía acudir disfrazado de algún “ser de ultratumba”, pero él prefirió presentarse con la ropa habitual de su armario. No se sintió tan extraño, pues en la fiesta habían otros invitados que no llevaban disfraz alguno, como Yunho, quien le saludo muy apáticamente en un lado del atestado salón.

— Hola, Changmin. ¿A ti también te obligó a venir? — le preguntó Yunho en un murmullo.

— Jaejoong sabe como convencer a la gente ¡Mira todo el gentío que tiene metido en su casa! — señaló la habitación abarrotada de personas que hablaban en gritos y reían escandalosamente — A todo esto, ¿dónde esta el anfitrión? — dio un vistazo al salón, pero ni rastro de Jaejoong, sólo una tenebrosa decoración.

— No lo sé… pero por allí viene alguien que debe saberlo…—
Yunho señaló al hombre que, ataviado con una gruesa chaqueta oscura y unos sobresalientes y falsos colmillos, se acercaba con una amplia sonrisa en los labios.

— Jun-Junsu … Qué diablos… —
Changmin fue incapaz de contener una carcajada cuando le vio aparecer.

— ¿Diablo? Creí que quedaría bastante evidente que soy Drácula — explicó nada más detenerse frente a ambos y dando una ligera vuelta sobre sí mismo para exponerse. No era un disfraz al uso, pues sólo tenía unos colmillos con los que interpretar el papel.

— ¿Drácula? ¿No crees que sea bastante obvio en ti? — añadió Yunho.

Junsu miró a ambos de arriba abajo — ¿Por qué no vais disfrazados? Como os vea Jaejoong, ¡Ah! Él se va a enfadar tanto que comenzaréis a temer esta noche de verdad… — advirtió.

Changmin encogió los hombros, y alzó la voz para ser escuchado entre todos aquellos gritos: — No creo que sea algo infantil eso de disfrazarse, pues he visto a cada persona… que más que un traje de terror parecía un traje completamente erótico. Pero no tenía intención de disfrazarme. En realidad quería hundir la fiesta de Jaejoong, pero veo que no soy el único que lo pensó…— echó una mirada a Yunho, y este se defendió:

— No tenía ningún disfraz. —

— Lo bueno de tener un disfraz es todas las posibilidades que te da. — comenzó a decir Junsu con entusiasmo — No sabes cuánta gente me ha pedido que le muerda… —

Aigoo…— suspiró Changmin cuando divisó al anfitrión entre los asistentes — Deberíais ver eso…, es todo lo contrario a un ángel — les comentó a ambos, mientras todos redirigían sus miradas a Jaejoong, que parecía correr hacia ellos con unos rápidos pasos que hacían que se alzara y volara aquel enorme abrigo de llamativos símbolos estampados de negro sobre blanco. Portaba en su mano un tridente de color negro, y sobre su cabeza, entre sus cabellos, dos pequeños cuernos del mismo color que estaban enganchados en una diadema (cinta).

— ¡Maldito sea! Yoochun llega tarde — exclamó cuando se detuvo frente a sus compañeros, mirando con rencor a Yunho y Changmin — Como aparezca sin disfraz, como vosotros dos, cogeré sus sesos, los cortare y picare con las afiladas puntas de mi tridente. ¡Ese maldito traidor! — arrugó su entrecejo y comenzó a bufar.

— Eres un demonio — apostilló Yunho.

Jaejoong le dirigió una rápida mirada: — ¡Oh! Qué listo, a juzgar por tu disfraz, Yunho, tú eres… ¿un vagabundo? — finalizó con su irritante tono de broma.

Changmin soltó una risotada: — Eso ha tenido gracia —

— Sabía que Junsu no me iba a fallar — Jaejoong rodeó con su brazo los hombros de Junsu (como en un abrazo de eterna amistad) — y bien que sabía que vendría con esta temática —

— ¡No quería parecer tan obvio! — Junsu formó un puchero con sus labios de colmillos.
(era el segundo de la noche que había intuido su disfraz de ‘chupa sangre’ )

— Espero que especialmente vosotros tres os emborrachéis — les animó Jaejoong — ¡Adrede le puse un montón de veneno al licor! — sonrió deforma demoníaca, como su disfraz.

— ¡Menuda bienvenida tan acogedora! — ironizó el menor de todos.

Jaejoong echó un vistazo a todos su demás amigos invitados, quienes parecían pasarlo excesivamente bien — Sé que estáis deseando tocarme los cuernos, incluso mi cola… — enseñó rápidamente que bajo el abrigo tenía una cola que daba el toque final a su moderno disfraz camuflado — pero tengo cosas que hacer ahora, ¡cómo esperar a ese idiota! —

— ¿No será ese ‘idiota’ que recién entró por la puerta? — le preguntó Yunho.

Efectivamente la puerta del apartamento de Jaejoong se abrió de nuevo y acogió a un nuevo invitado, quien parecía entrar con temor a las represarías por su retraso.

— ¡Yoochun! ¡Comenzaba a preocuparme! —exclamó el anfitrión acercándose con la velocidad de una liebre, mientras los otros tres curiosos le siguieron los pasos.

— Lo siento. Fue un largo viaje de regreso —
Yoochun tenía la frente sudorosa, y asía en una de sus manos una pequeña bolsa de duro papel. No iba disfrazado, pero parecía recién sacado de alguna revista de moda con su holgada parte superior blanca y aquel sombreo oscuro que cubría parte de su pelo negro.

— Dijiste que ayer regresarías, y no faltarías a la fiesta — le recordó Jaejoong.

— Me encantan tus fiestas sin sentido, sabes que no faltaría a ella. — le tranquilizó — Pero, fue un duro camino de regreso a Corea. Aun así, no me olvide de traerte un regalo — alzó la bolsa que llevaba consigo, y los ojos de Jaejoong se iluminaron como dos luces de faro.

Agarró deprisa aquella bolsa y sacó de su interior una pequeña figura, un poco más grande que su mano — Oh, maldita seas, Yoochun. — se quejó como un niño mimado — Pensé que sería algo mejor, ya que recién llegas de Estados Unidos. Bien podrías haberme traído un buen automóvil nuevo de esos que hay por allá —

— Eso es mucho pedir ¿no? —

Los demás (Changmin, Junsu y Yunho) se acercaron más para ver aquel souvenir.

Se trataba de una calabaza de plata con unos destellos anaranjados. Tenía la típica “cara de Jack” que las calabazas de Halloween suelen tener. Con aquella enfurecida mirada que parecían ser dos escuadras. Tenía el interior hueco, por lo que seguramente servía para encenderla con una vela que se encontraría en el interior de su boca. Lo que la hacía más común a la festividad en la que estaban.

— Se ve bastante bonita — dijo Junsu, adorando aquel brillo que desprendía el objeto entre las manos de Jaejoong.

— Es una tontería. Pero teniendo en cuenta la fiesta en la que estamos… has sido bastante acertado, Yoochun — le felicitó Changmin.

— ¿Verdad? Además era toda una reliquia. No sabes cuánto se peleaban por ella. —

Debido a las palabras de Yoochun (entre las voces de los demás invitados) el anfitrión se sintió un poco más motivado, además, viendo más atentamente aquel objeto descubrió que era bastante especial, y empezó a gustarle.

— Es preciosa, es una mezcla extraña entre una calabaza y una calavera. — dijo ya convencido — Además, sabes que en el fondo me encantan estas cosas – tenía devoción por los objetos que estilizaran un apartamento tan lujoso como el suyo — La dejaré en un muy buen lugar en la fiesta, zombi — soltó por último mientras se marchaba a otra parte del salón.

— No voy de zombi…— le corrigió Yoochun entre ofendido y chistoso.

— Por esas ojeras que llevas, yo diría que eso pareces…—
comentó Changmin con una de sus frases hirientes.

— Fue un viaje largo y tedioso. — se defendió, moviendo el cuello cansado.

— De todas maneras, me alegro de que vinieses. — Junsu se frotó los manos — Quiero que pruebes algo que Jaejoong a preparado para la fiesta, es un ramyeon con fideos udon, que parecen unos gusanos sacados de la tierra…. Tengo ganas de ver como te los tragas —

Yoochun negó con la cabeza, estaba demasiado cansado para comenzar a comer udon.

— ¡Yo iré! ¿Donde está ese ramyeon? — se apuntó rápidamente Changmin.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Yunho y Yoochun se aproximaron a la ostentosa mesa que había en uno de los rincones del blanco salón. Encima de ésta, Jaejoong había situado el objeto que recibió como regalo.

Ahora el anfitrión estaba subido sobre la mesa central de cristal, con ánimo de atención, mientras gritaba fingiendo una voz demoníaca:

— ¡Esta es una noche aterradora! Y sé lo que estáis pensando, y sí, soy el mismísimo Diablo, por lo que adelante… hacer cualquier trato conmigo —

Yoochun y Yunho escucharon atentos toda aquella ‘atrayente actuación’.

— Parece un adolescente. Jaejoong es tan… escandaloso… — Yunho se cubrió los ojos con una de sus grandes manos y meneó la cabeza, completamente avergonzado.

— Lo he visto peor… mucho peor… — confesó Yoochun.

Una vez más dirigieron la mirada al objeto que había sobre la cercana mesa,
(apartando la vista de aquel hombre de la mesa central).

— Realmente se ve un objeto valioso. Hipnotiza… —
Yunho hizo referencia a la calabaza plateada, mientras la miraba con sus rasgados ojos.

Yoochun sacó de uno de los bolsillos de su pantalón, un encendedor que siempre portaba y lo utilizó para, de forma cuidadosa, encender el interior de la figura:

— Es preciosa. Creo que me enamoré nada más verla. —

La pequeña calabaza desprendía ahora un color fuego que salía de su sonrisa fantasmal.


La voz de Jaejoong seguía inundando su propio salón:

— Dicen, leyendas y mitos de otros siglos y sitios, que hoy es la noche en que las puertas de otros mundos se abren… Yo no sé si eso será verdad, pero estoy seguro de que si se referían a alguna puerta, esa debía ser la puerta de mi casa… Pues no hay nada más terrorífico que veros a todos aquí —

De pronto las luces se apagaron, y todos los presentes lanzaron una pequeña exclamación de sobresalto, seguido de unas risas cuando las luces se encendieron una vez más.

— No os preocupéis es un efecto que yo mismo planeé — les tranquilizó Jaejoong mientras bajaba finalmente de la mesa. Pues ya había recibido toda la atención que deseaba….


En aquel lapsus de oscuridad, Yunho había perdido de vista a su acompañante.

— ¿Dónde está Yoochun? — como una potente bala Jaejoong se había aproximado a Yunho — Quería beber con él antes de que desapareciese — dijo.

Yunho miró hacía todos los lados. — No lo sé. — contestó extrañado — Yo estaba hablando con él, pero… nos distrajimos con tu ‘discurso’ y se fue. Ni le vi marcharse… —

Jaejoong suspiró disgustado: — ¿Enserio? ¡Oh! No es hombre de fiar, seguro que se fue a entretenerse en otras cosas… Aquí hay muchas cosas que distraen… — sonrió.

— Es cierto… —
El apartamento olía a alcohol, y se escuchaba un gran número de voces como un zumbido.

— ¿Quieres beber conmigo? —
Le preguntó ofreciéndole un vaso, como un diablo que ofrece un contrato.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Changmin se había apuntado a comer lo que habían servido en una de las mesas. Engullía los largos y gruesos fideos udon de forma similar a un ave adsorbiendo gusanos.

— ¡Qué asco! ¡¿De verdad te cabe más comida en los carrillos?! — Junsu estaba intentando, desde hacía un largo tiempo, que Changmin se alejase de esa mesa — Eres tan infantil —

Changmin terminó de masticar y le miró con los ojos hundidos en sus llenas mejillas.
— Ser descrito como “infantil” por los labios de Junsu, suena como un insulto —

Junsu comenzó a reír, no parecía ofendido por las palabras de Changmin, más bien se había distraído por la boca del menor — Límpiate esa boca, Changmin-ah — le advirtió entre risas.

La aparición repentina de un tercero hicieron que los snacks que Changmin se había llevado a la boca quedasen obstruidos en su garganta, tosiendo con dificultad a la vez en la que gritaba:

— ¡Ah! Anss… ¡Qué susto!. Yoochun, ¿quieres que te mate? Es la noche perfecta, te aviso —

Yoochun apareció entre Junsu y Changmin con una cara sutilmente pálida.
— Me voy… — comunicó con flojedad.

— ¿Te vas? – asustado Junsu abrió su boca con colmillos — Jaejoong se va a enfadar contigo… — intentó detenerle.

— No me encuentro bien…— dijo el pelinegro con la cara más color nieve que hace unos segundos. Tornándose sus labios de rojo vino a un color salmón pálido.

— ¿Enserio? ¿Qué te sucede? — el menor de todos mostró preocupación, tanta que incluso dejo de comer (aunque todo estaba delicioso).

— Sólo deseo regresar a casa y descansar —
La voz de Yoochun se apagó con aquella última frase.

— Eso suena mal…— Changmin cambió su gestó a disgusto

Mientras, Junsu se encontraba distraído por lo nuevo que acontecía en el salón:
— y eso se ve mal…. — dijo al ver ‘eso’ en lo que todos los asistente fijaron su atención.

Al ver la escena que tenía lugar en el centro de la iluminada sala.


Se trataba de Jaejoong, el anfitrión, que daba de nuevo un ‘espectáculo’ especial en su particular fiesta. Con su abrigo largo, que cubría parte de sus piernas danzarinas, bailaba en círculos con su cuerpo rodeado por los brazos de un sonrojado Yunho, embriagado por las bebidas que el ‘demonio’ le había ofrecido. Parecían bailar con torpeza, mientras Jaejoong sostenía un delgado cigarrillo entre sus labios con mucha dificultad.

Todos parecían reír con aquella escena y vitorear con silbidos y aplausos.

— Ah, ¡Hyung! ¡Yunho! ¿Qué crees que estás haciendo? — comenzó a preguntar Changmin mientras se acercaba con sus largas piernas hacía aquellos dos ‘estúpidos’ — Me estás abochornando — continuó dirigiéndose a Yunho con una mirada inquisitiva, y apartándole los brazos del cuerpo del fingido y falso ‘espectro’.

— Jaejoong es un demonio, él me obligo. Díselo… Díselo, Jaejoong — se intentó justificar Yunho mientras le obligaba a que explicase toda aquella situación.

El anfitrión apagó el cigarrillo, lo tiró al suelo y se relamió los labios: — Yo tengo el poder de hacer pecar a las personas, Changmin, y tú también eres un demonio, así que no me sermones poniendo cara de querubín, eres tan mentiroso — rió.

Changmin suspiró disgustado: — Ven, hyung — redirigió a Yunho hasta otra zona del salón para que lograse recomponerse del calor que desprendían sus atezadas mejillas.


A todo esto, Junsu se acercó rápidamente a Jaejoong.

— Junsu… Oh… Tienes la boca tan roja, seguro que has hincado los dientes por allá. —

— Jaejoong, no tienes remedio — le sermoneó — Yoochun se marchó, o al menos eso nos ha dicho. — le comunicó — Al parecer no se encontraba bien, y eso parecía, pues tenía la cara tan blanca como la sábana de un fantasma —

— Así que Yoochun me ha dejado solo... — cruzó sus brazos — Nunca puedo confiar en él, y siempre termino haciéndolo. — pareció enfadarse consigo mismo. Después miró la mesa que se encontraba en uno de los rincones — Parece que se ha ido y se llevó su estúpido regalo con él. — señaló, pues la figura con forma de calabaza ya no estaba sobre la mesa — ¡¿Por qué?! Ya me había acostumbrado a ver la cara de esa hortaliza —


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


La fiesta continuó a pesar de algún contratiempo. El anfitrión era bastante astuto, y sabía como retener a esos invitados que hacia tiempo que no veía, como eran Yunho, Changmin y Junsu, por lo que les obligó a quedarse en la fiesta hasta el final.

Incluso cuando todos los demás se habían marchado con una alta sobredosis de diversión, aquellos tres seguían en el desértico salón. En la sala sólo quedaban los restos de la fiesta.

Changmin se sentó cansado sobre el larguirucho sofá de cuero, y Jaejoong le siguió, sentándose a su lado y abrazándole de imprevisto a modo de hacerle exasperar.

— No me gusta que me abraces — dijo el menor incomodo,
e intentándoselo quitar de encima sin mucho éxito.

Yunho se cubrió de nuevo con el blazer y tenía todas las intenciones de marcharse.

— ¿Dónde crees que vas? — preguntó Jaejoong amenazante, lanzando una mirada desde el sofá. Nunca pensaron que aquel camuflado y moderno traje de diablo quedaría tan bien con la personalidad del mayor. Incluso Junsu tuvo que ‘morderse la lengua’ cuando iba a decir “Yo también me voy”. Callándose, y quedándose mudo como si le hubiesen metido ajos en la boca.

— Ha terminado la fiesta — contestó Yunho — Sólo nos retienes a nosotros, como siempre. Todos tus amigos se han ido ya. Seguro que quieres que te ayudemos con este desastre. Y eso si que sería terrorífico — sonrió mientras sujetaba entre sus manos el tirador (manilla) de la puerta, abriéndola para marcharse definitivamente del apartamento. Pero una persona estaba tras el umbral, y un pequeño sobresalto azotó el corazón paralizado de Yunho.

— Yoochun… — balbuceó.

Todos dirigieron su mirada a la puerta, donde efectivamente se encontraba el reaparecido Yoochun (que anteriormente se había marchado en plena celebración). Iba igual vestido que antes, pero ahora tenía colgada en su cintura, anudada en su cinturón, aquella figura de plata con forma de calabaza, iluminada con un ardiente fuego en su interior.

— ¿Regresaste? — Jaejoong se emocionó, pero no dejó de abrazar el duro cuerpo de Changmin (pues le encantaba ver como el menor, con cara de ‘niño mayor’, se enfurecía cada vez más) — Pero… todos se han ido —

Yoochun movió la cabeza sin darle mucha importancia al dato de que la fiesta estaba terminada. Además, parecía haber esperado a que sólo aquellos cuatro estuviesen solos.

Yunho se retiró de la puerta, y curioso, volvió a sumergirse en el interior del apartamento.

— ¿Te encuentras mejor? — le preguntó Junsu, con un tono dulcemente preocupado, mientras observaba como Yoochun se introducía finalmente en el salón, y se sentaba sobre uno de los cómodos y minimalistas sillones de Jaejoong.

— Sí — contestó secamente. Sentado posó sus codos sobre las rodillas. — Creo que podemos tener un tiempo más para alguna historia, ¿no? — sugirió con sus perfilados ojos negros.

— ¿Una historia de terror? ¡Qué estupidez! — masculló Changmin.

Jaejoong se apartó de este y le dio un firme golpe en el brazo, como represaría.

— ¡No! Puede ser algo muy divertido. — dijo animado de que su fiesta no tuviese fin — No hemos realizado nada como eso. Y ¿qué sería de una fiesta de terror sin una historia? Estoy deseando saber que saldrá de la mente de Yoochun —

Yunho asintió a favor. Ya no le parecía tan mala idea eso de quedarse, e incluso se sentó en el sofá junto a los demás, expectante por aquella historia...

Yoochun sonrió — Os la contare en primera persona. Como un cuento que ‘auto-relato’. — tocó con sus dedos la calabaza que portaba en su cintura y comenzó a relatar:


Cuando me fui a trabajar al extranjero, nunca pensé que podía llegar a ser de ese modo. Y no me refiero al trabajo, me refiero a mi mismo. — su voz cambió al tiempo que se sumergía en la historia — Odiaba a mi jefe de una manera descomunal. Él me trataba como su esclavo, y yo era un imbécil vasallo que debía soportar un contrato por un mísero sueldo. La empresa iba bien, ¡claro que iba bien!. Era tan importante como el dinero que recaudaba ese estúpido director. — gruñó — Un día, me mandó a llamar a su despacho, donde estaba con su irradiante ropa y sus accesorios de oro colgando de sus muñecas, cuello y manos. Él se lamento de que dejase mi país, y me comunicó que quizás lo mejor era que regresase: “No haces nada que sea realmente útil” me dijo descaradamente. — Yoochun fingió los diálogos con empeño — “Además, la empresa gano este ultimo año una importante suma de dinero que ahora quiero celebrar contigo, antes de que te marches definitivamente”. Su voz era agria y sus ojos azules como el mar eran realmente irritantes. — apretó sus manos — Tomó una botella de importante vino, de esos que tenía en la vitrina de su lujoso despacho, y lo descorchó con un viejo sacacorchos que saco de su bolsillo. — todos parecían escucharle con atención, incluso Changmin. —Todo esto lo hizo delante de mí, también eso de llenar las copas y ofrecerme una, “Espero que consigas otro trabajo, aunque sinceramente, lo dudo mucho” me dijo. — los ojos de Yoochun se enfurecieron mientras relataba la historia — Mis labios se crisparon, mi mano se hizo un puño, y con él tiré la copa de su grasienta mano, seguidamente le proferí un gran puñetazo que le hizo tambalearse hasta caer al suelo. Nunca había tenido tanta rabia en mi interior, tanta ira y cólera junta, tanto odio hacia una misma persona. — Junsu contuvo el aliento al escucharle — Vi el sacacorchos que se encontraba en el suelo debido a la caída del jefe, lo tomé en mis manos y me arrodillé junto a su cuerpo dolorido por la caída y el golpe. Me maldijo con su orgullo, y pareció mirarme con esos ojos azules llenos de arrogancia y asco.

Respiró profundamente, absorbiendo el aire y cerrando sus ojos, ahora como dos simples rayas en su rostro. Yoochun no parecía ser él mismo. Abrió los ojos y siguió relatándolo mientras con una de sus manos apretaba fuertemente aquella ardiente calabaza.

No lo pensé mucho, algo en mi estaba realmente mal, pues no sentí ninguna pena ni remordimiento al clavar el sacacorchos en uno de sus ojos. — Yunho puso una expresión de horror, y Jaejoong comenzó a reír, ¡esa historia era macabra! — Los sacacorchos tienen un rizo y terminan en una afilada punta de metal, como sabéis, es como el que se utilizó esta noche para abrir las copas que sirvieron a todos — señaló un sacacorchos que se encontraba encima de la mesa, y todos dirigieron su mirada al objeto.

Continuó con pasión la historia: — Clavar eso en un ojo, ¡ah! es entre fascinante y repulsivo. El sacacorchos saca el corcho de una botella, pero quizás desconocíais que también es capaz de sacar un ojo de su cuenca. Y yo se lo saqué a él aunque éste pataleaba y gritaba locamente. — sonrió — Eran unos gritos agonizantes, como los de una tortura. Aunque… quitar un ojo es quizás una macabra tortura.

—Una gran tortura — añadió Jaejoong como diablo.

Su ojo salió con dificultad, no fue sencillo, incluso traspasando todas esas membranas fue complicado hacer que aquello viscoso saliese. Y con él salió un montón de venas enganchadas a su piel. Comencé a reír, pero mi risa se ocultó entre sus grotescos gritos, que parecía que nadie podía escuchar. La sangre surgió de forma incesante. Finalmente él se desmayó patéticamente, con su ojo colgando sobre su mejilla. Y yo clavé el sacacorchos, como si se tratase de un cuchillo, en su cuello. Hundiendo el punzante metal en una de esas venas del rugoso cuello.

Junsu tragó saliva y todos empezaron a desear saber más.

Respire con dificultad. Sabía que el jefe estaba muerto, incluso sin tomarle el pulso. Sabía que lo estaba por todo ese mar de sangre que inundaba el suelo laminado. Yo estaba sudando, y todavía seguía arrodillado junto a él. Justo en ese momento sucedido algo insólito, increíble. Entenderé que no lo creyerais... —

— Es una historia — recordó Changmin.

— Si, eso es — Yoochun sonrió cínicamente inflando las mejillas. Y continuó:

Pero emergió un ser, algo oscuro que parecía ascender del suelo, y que quedó frente a mí. No era algo bueno. Sabes por el frio que recorre la sala y por lo tenebroso y grande de aquello, que no es algo bueno. El diablo había aparecido, y no se parecía nada a ti — señaló al disfrazado Jaejoong — Era más grande que una muralla, y tan vaporoso como la niebla, rodeado de humeante tono negro. Su cabeza encapuchada no dejaba a la vista su cara. — describió con la mirada absorta de los otros cuatro — Era como la mismísima parca. Sólo que no tenía ninguna guadaña, y bajo su capucha se podía distinguir dos pequeños salientes, que serían sus cuernos. Él habló mi idioma, pues creo que es capaz de hablar cualquier idioma. Su voz era grave y acuosa, como si estuviese bajo el agua. “Vas a morir” me dijo claramente. Yo estaba temblando de miedo. Seguro que ningún asesino, excepto yo, había visto cosa semejante. “Vas a morir y vengo a llevarte conmigo” — Yoochun fingió perfectamente una voz rasposa — Me defendí tartamudeantemente “No hice nada”. Aún tenía en mis manos aquel sacacorchos ensangrentado, por lo que mi frase sólo logró que una terrorífica risa sin gracia escapase de aquel diablo. “Vendrás conmigo, hasta allá debajo, de donde he salido” — Jaejoong se recostó sobre el sofá, impresionado por la oculta habilidad de relatar que tenía Yoochun — El jefe, desangrándose junto a mi, era un devoto, al menos eso decía ser. Un católico, que no predicaba la bondad, y que tenía siempre consigo una cruz de oro tan costosa que pocos podían permitirse comprar, e incluso tocar. Con la esperanza de que aún llevase aquella cruz colgada de su sangrante cuello, abrí su camisa gris con mis temblorosos dedos. Observé aquella cadena de plata en la que colgaba la cruz de oro. Se la quité de un firme y fuerte estirón — gesticuló con las manos — y le tiré aquella cruz a aquel ser endiablado y oscuro, con la esperanza de que ‘el bien y el mal’ fuese algo literal. Y así fue. Nada más tirar aquella cruz sobre su humeante cuerpo, dio un ligero y levitado paso hacia atrás. “Deseo que me dejes” le grite con los ojos húmedos del terror “No quiero ir a ese lugar al que llamas infierno. Nunca quiero ir allí. Nunca iré a allí. Si tengo alma, ésta se quedara conmigo. No voy a ir a un lugar al que no pertenezco.” — exclamó apasionadamente Yoochun, moviendo sus gruesos labios al relatar — Pareció decir “Así será” como un trato, asintiendo con su enorme cabeza. Y después, descendió con su cuerpo efímero hacia el suelo, desapareciendo al fin.

Hizo una breve pausa, y al observar que Junsu, Yunho, Jaejoong y Changmin estaban a la espera de una continuación, Yoochun prosiguió la singular historia:

Yo no sabía si aquello era simplemente mi delirio, o de verdad eso que parecía ser un diablo me había visitado. Logré escapar y huir de mi delito con gran dificultad. Pero tal y como me había avisado la inesperada ‘visita’, mis días con vida fueron realmente cortos, y a los pocos días de huir, morí. El órgano que más necesitaba se paró, se estrujó dentro de mi pecho, y se marchitó en una cruel parada cardiaca que me dejó muerto en uno de los callejones de la ciudad norte americana, lejos de Corea. Mi alma ascendió al cielo, y de allí fue expulsaba. Descendió al infierno, y de allí fue ignorada. Mi alma quedó en un paréntesis en el que era incapaz de subir por todos mis pecados, y de bajar por mi ruego y trato con el diablo. Pues así, mi alma se situó en aquella oscura parte entre los dos mundos. Un sitio tan oscuro como un túnel interminable, donde otras almas de la misma desgracia sufre una ceguera infinita, condenados a vivir sin ningún rumbo. La única luz que podemos tener, es esa misma que nos dan en nuestro cuerpo, como una antorcha, nos guiamos por el fuego fatuo. Pero bien existe una noche en la que una brecha se abre entre el mundo oscuro que menciono, y el mundo vivo en el que vivís, y esa noche es esta. Dejamos caer nuestra alma con alguna forma, un objeto. Gracias a que alguien iluminó el interior de mi cuerpo, como una linterna humana, yo tomé el suyo. Y ahora estoy aquí. Condenado a lo que hice en vida, hacerlo en muerte.

Parecía haber concluido, pues un largo silenció atacó en el desordenado salón.

Un miedo se hizo espacio entre los asistentes, que eran incapaces de hablar, excepto uno:
— ¡Wow! ¡Qué historia, Yoochun! — comenzó a aplaudir Jaejoong mientras se levantaba.

Yoochun tenía la mirada perdida. Después de terminar de hablar quedó sentado y rígido como una roca, y el sombrero que vestía logró que el rostro se ensombreciese más.

Abrió un poco su boca, a la vez en la que Jaejoong se acercaba a él. El interior de ésta estaba tenuemente iluminado por una luz rojiza que desprendía una llama en su paladar. (Donde colgaba la úvula, ahora se encontraba aquel extraño foco de luz).

Jaejoong se percató de aquel destello — ¿Cómo lograste ponerte eso en el interior de la boca? — le preguntó, inclinándose y acercando sus dedos a los labios del pelinegro.

— ¡Jaejoong! — exclamó Yunho, quien defensivo se levantó del sofá e hizo el ademán de apartar la mano del anfitrión, pero demasiado tarde...

Los dedos Jaejoong fueron presionados por los blancos dientes de Yoochun cuando este último cerró su fuerte y decisiva boca, con intención de hacer sangrar los pálidos dedos.

— ¡Ah! ¡Mierda! — se quejó cubriéndose los dedos malheridos con la mano opuesta.

Changmin y Junsu también quedaron de pie en el centro del salón tras presenciar aquello.

— No eres Yoochun ¿verdad? — le preguntó Junsu arqueando con miedo las suaves cejas.

— ¿No? — el pelinegro se levantó con su delgadas piernas.
Ni tan siquiera era capaz de erguirse completamente.
Y en su rostro comenzaba a crearse unos tonos negros.

— Si es una broma, realmente no tiene mucha gracia en este momento — replicó Changmin, mientras observaba como una de las manos de Yoochun ‘robaba’ rápidamente el sacacorchos encima de la mesa, junto a una de las vidriosas botellas semitransparentes de la fiesta.

No era un cuchillo, era una herramienta mucho más pequeña y mucho menos hiriente, pero después de aquella espeluznante historia, aquel objeto parecía ser tan temible como un par de esas inmensas tijeras afiladas.

Cuando Yoochun se abalanzó sobre los compañeros, en lugar de defenderse como el ‘vampiro’ que fingía ser, Junsu optó por intentar ser protegido por el más cercano.

— ¡Yunho! — exclamó cuando el cuerpo de Yoochun se lanzó sobre él, y aquel sacacorchos de afilado extremo se clavó de forma decisiva en su descubierta clavícula, aunque solo se introdujo unos centímetros — ¡Ah! ¡Uh!— exclamó y ululó repetidamente, mientras Yunho (con su ancho cuerpo como artillería) dio un fuerte empujón al descontrolado hombre al que ya apenas podía reconocer por sus actos...

Eso sirvió como huida para todos.

Jaejoong ya había comenzado a correr, arrastrando consigo a Yunho, quien fue incapaz de poder ayudar más a Junsu, quedándose relegado junto a Changmin, y dividiéndose así en dos grupos, que no llegarían relativamente lejos en el interior del apartamento…


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Changmin guió velozmente a Junsu hasta el aseo, cerrando la puerta y apoyándose sobre ésta expulsando una sofocada respiración, e intentando volver a rehacer el control en su tembloroso cuerpo. Incluso el sudor hizo que sus mullidas mejillas brillasen con ganas.

Junsu le miraba con sus ojos terminados en línea, y su redondeada nariz sonrosada como una flor: — Yoochun desprende un olor extraño. Era bastante perceptible cuando se abalanzó sobre mí. — comentó cubriéndose la herida con una de sus manos mientras Changmin comenzaba a revisar todos los productos de cuidado que Jaejoong parecía coleccionar en el aseo.

Le llevó un tiempo encontrar finalmente una especie de botiquín, bastante pequeño y escaso en uno de los cajones. Al menos quería limpiar la superficie de la insignificante herida que Junsu tenia bajo su cuello, la cual había sangrado débilmente debido a que no era profunda.

— Es un olor similar a la calabaza asada — matizó el menor.
(Sabiendo mucho sobre olores de comida)

Junsu se sentó sobre el wáter (único objeto similar a un asiento)— También comenzó a surgir unos huecos extraños en su cara, como si estuviese comiéndose las comisuras de la boca— se mordió los labios y resopló cuando un escozor invadió su herida al ser oxigenada inesperadamente y sin reparo por el algodón que sostenía Changmin.

— Muy similar a los huecos que hacen en esas ridículas calabazas de Halloween — volvió a sugerir Changmin. Él parecía estar guiando las pistas a una sola respuesta...

— “Linterna humana”, él dijo algo así como “Gracias a que alguien iluminó el interior de mi cuerpo, yo tomé el suyo” — recordó Junsu levantando uno de sus dedos mientras rebotaba su timbrada voz en el espacio casi ‘acústico’ del aseo.

— Yoochun iluminó esa calabaza de plata que regalo a Jaejoong antes de irse de la fiesta, o eso creo... — volvió a subrayar.

— ¿Crees que hay alguna conexión en esto? ¿Algo así como una maldición? ¡Infantil, Changmin! — volvió a adjudicarle aquel adjetivo y Changmin apretó con malicia la herida.

— ¡Da igual! Yo le cogería ese maldito regalo…— sugirió el menor, terminando de empapar el algodón de sangre — Es extraño que Yoochun te haga esto, si fueses un vampiro de verdad, disfrutarías viendo esto – dijo enseñándole aquel liquido rojizo que el cuerpo expulsaba.

Junsu sonrió preocupado — Yoochun nunca antes me había hecho daño... No de esta manera… ¿Entonces se la quitamos? — preguntó, recibiendo así una afirmación a su pregunta.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Jaejoong guió con tirones a Yunho hasta la habitación, y ambos se introdujeron en el armario.

Por un momento el moreno de ambos pensó que todo eso entusiasmaba a Jaejoong, quien había elegido ese escondite como si se tratase de alguna barata película de terror.

— Crees que es momento de apretarme — se quejó.
La cavidad era estrecha y recubierta por montañas de prendas del mayor.
Uno junto al otro intentaban hacerse un hueco en aquel asfixiante lugar.

— Me late tanto el corazón. — confesó Yunho— Reconozco que estoy asustado, y tu armario no es de ayuda — (con toda esa oscuridad que les rodeaba era más que obvio que aquel era el peor lugar donde intentar esconderse de una amenaza).

— ¡Ni qué esta fuese la primera vez que entras en mi armario! — lanzó Jaejoong.

La poca luz que se filtraba en el interior del armario dejó al descubierto su silueta con aquellos cuernos pequeños de su disfraz. ¡Oh! Sí que era un demonio de verdad.

— Te estás confundiendo de hombre — Yunho encontró con sus manos la diadema endemoniada de Jaejoong, se la quitó y la tiró entre el montón de ropa en penumbra.

— Shhh — Jaejoong hizo un sonido con su boca para que callase, pues comenzaba a escuchar unos pasos allá fuera, en la habitación, aproximándose con cierta cautela...

— ¿Es esto una idea vuestra? — preguntó Yunho — Estáis logrando que este atemorizado—

— No era este mi plan — le contestó el anfitrión. (Todo esto entre murmullos casi inaudibles)

Los pasos se detuvieron. Eso no era buena señal, así que Jaejoong se posicionó sobre la ropa.
Las puertas del armario se abrieron de par en par y la repentina luz cegó durante unos segundos a Yunho, mientras Jaejoong tomaba acopió de todo su ‘modo ataque’.

— ¡Kooo! — exclamó como un hombre de taekwondo, a la par que la punta de sus masculinos zapatos salía del armario y se hundían en la entrepierna de Yoochun.

— ¡¡¡Ah!!! — aulló Yoochun con la cara desfigurada por el dolor.
Agarró a Jaejoong firmemente por el cabello, y lo extrajo en volandas del armario, hasta dejarle bajo sus pies, expuesto por la potente luz blanca de su habitación.

— Yoo…Chun — suspiró asustado, sintiendo las yemas del pelinegro hundiéndose en su cráneo. Nunca ninguno de ellos había visto una expresión tan amenazadora en los ojos negros de Yoochun. Su rostro comenzaba a oscurecerse en algunas zonas.

— Será divertido… — le avisó — Ya lo hice una vez. “Condenado a lo que hice en vida, hacerlo en muerte”— repitió el final de su historia alzando en su mano libre aquel sacacorchos amenazante, con el que remarcó su amenaza.

— ¡Jaejoong! — vociferó el moreno.

Oportunamente Changmin ya tenía decidido el cometido de su plan ideado en el aseo, éste era simple: “Quitarle esa calabaza”. Cuando escuchó el escándalo generado en una de las habitaciones corrió hacia ella sin dudarlo, seguido por Junsu. Ambos llegaron a tiempo, y observaron la situación tan peligrosa que tenía lugar en la habitación.

Podían ver como la pequeña calabaza de plata colgaba sobre la cadera inexistente de Yoochun, anudada sobre su cinturón. Changmin se acercó por detrás y con habilidad tiró de la figura y la arrancó de su atadura.

El pelinegro se volteó al instante, soltando a Jaejoong.

— ¡No! — exclamó enfurecido al ver como Changmin pasaba de un lanzamiento aquel importante objeto redondo a Junsu, como si se tratase de una pelota de baloncesto.

Junsu, en el umbral de la puerta, interceptó y atrapó la calabaza con sus manos, y con rapidez sopló el interior de su abierta boca para apagar el fuego encendido en su cavidad.

La figura se apagó y junto a ella el cuerpo de Yoochun, cayendo sobre el suelo como un títere sin huesos y adquiriendo un aspecto cada vez más corriente y habitual.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Changmin y Yunho salieron del apartamento de Jaejoong después de que éste repitiera una y otra vez que él se ocuparía de Yoochun. Incluso le había acomodado en la cama de su a habitación, y había desgastado su voz repitiendo a los ‘invitados’ que Yoochun se encontraba bien, y que sólo necesitaba descansar. Junsu prefirió quedarse también en el apartamento.

Ambos, por lo contrario, decidieron dudosamente irse. Debían regresar a sus apartamentos, y las calles de regreso estaban oscuras en la noche que aún tenía lugar en las adoquinadas calles. Changmin se acurrucó bajo su chaqueta otoñal y miró el rostro pensante de Yunho mientras caminaban al mismo tiempo por las húmedas calles.

— ¿Qué piensas, Yunho? — le preguntó al fin.

— Jaejoong tiene dinero suficiente para montar tal espectáculo, — contestó con la mano en el mentón (Changmin le imitó) — Yoochun es un buen actor y a Junsu le encanta meterse en todo lo que hagan esos dos. Son unos tres malditos sádicos. Jaejoong quería que su fiesta fuese realmente de terror —

— Parecía muy real… —

Yunho rió — Pero todo parecía extrañamente premeditado. — le dijo metiéndose las manos en los bolsillos delanteros de los pantalones — El regalo, solos nosotros cinco, el sacacorchos tan preparado en su sitio y además, tú y yo no hemos sido heridos de ninguna forma — le recordó.

Era cierto, Jaejoong y Junsu fueron los únicos ‘heridos’, por decirlo de algún modo.

—Prefiero las cosas así… — sonrió el menor — De todas maneras, yo no estoy tan seguro de lo que a pasado. — movió la cabeza desconfiado — Sólo sé que prefiero no volver a hablar con Yoochun durante una temporada… —

Yunho contestó: — Yo también — riendo.
Había sido una experiencia demasiado intensa, y no quería reconocer que tuvo miedo.


Ahora Changmin volvía a preguntarse qué podía ser para él la noche de Halloween. Antes simplemente una opción para una fiesta completamente estrafalaria y oscura que la gente realizaba. Pero ahora comenzaba a creer (fuese la historia mentira o no) que algo podía ocurrir en aquella noche: como resurgir las almas inconclusa y atrapadas, capaces de tocar este mundo en esta misma noche, o quizás no, y todo era parte de una broma… No lo sabía.


- FIN -


COMMENTS: (0) ✿ - RESPONDER


Deben gustarnos los retos [OFFTOPIC / FanFic]
20 de octubre de 2014 @ Deben gustarnos los retos [OFFTOPIC / FanFic]


¡Hola! Voy a dejar un tiempo más para la actualización y así no sean tan seguidas, parece que agobio con tanta entrada. Así aprovecho para dar un repaso final, y darle un buena "releída", que me conozco, y sé que soy proclive a los errores hahaha .

- Subiré nuevos capitulo esta semana, si no os parece mal.

Actualización Nº 28 [FanFics]
Weretiger (Dýr Zone)[YunJae]


Aprovecho este día libre para añadir por aquí el último oneshot que hice, es YunJae y se llama "Weretiger [Dýr Zone]". Este fanfic era para un concurso de LALA TVXQ, como ya conté. El concurso trataba sobre realizar una historia en la que aparecieran unos seres denominados Dýr y su dominación. El protagonista debía ser Yunho, y creo que involucre demasiado a Jaejoong LOL. Quería hacer un HoMin, pero como termine un oneshot recientemente con esta pareja, decidí usar otra, y el HoSu o el 2U nunca las había utilizado antes, así que no estaba preparada para esas couple (hahaha)

En comparación con las demás, mi historia se queda por detrás, al leer las demás eso se hizo bastante obvio, y me da un poco de vergüenza tener que subirlo por aquí, pero como me fue difícil y me esforcé en él, no voy a hacer que mis esfuerzos sean banales, y lo comparto por aquí, por si alguna persona arriesgada quiere echarle un vistazo a tal desastre. (Belen no sucede nada si no lees el shot ♥ si ves que no te gusta… Si fuese YooSu con esta temática, wow! Quedaría realmente bien algo así. Yo con tus ánimos me siento muy feliz ^o^) Recibí buenos comentarios, más de los que pensé, y eso logró que no me hundiera demasiado. Y vuelvo a recomendar que leáis la historia ganadora, narrativamente fue infinitamente mejor *-* (Esto me recuerda a que hace tiempo que no hago recomendaciones ¡Ups!)

Last Us [YunJae]

Por otro lado, y siendo un poco masoquista, me marco un nuevo reto, y voy a intentar crear un oneshot algo terrorífico, o algo así, para la próxima festividad de Halloween, que seguramente contenga todos los miembros de TVXQ/JYJ. Todavía sin pareja predefinida. Esto es una locura que se me acaba de ocurrir. LOL



-東方神起 Time Works Wonders






Y con eso, yo me marcho haciendo un poco de promoción de TVXQ (TV2XQ), y lo enamorada que estoy de su último single “Time Works Wonders” ♥ Muy enamorada.

Te espero de nuevo,
Muchos abrazos


COMMENTS: (2) ✿ - RESPONDER


@ Weretiger (Dýr Zone) [YunJae]


Título: Weretiger [Dýr Zone]
Autor: Himenie
Pareja: YunJae
Género: AU / Lemon / Horror
Advertencia: Drogas / Hibrido
Extensión: Oneshot
Leer en LALA TVXQ

Resumen:

Desde la ilegal calle en vigilia de una ciudad de Corea,
hasta llegar al más portentoso y secreto laboratorio.

Del vestuario más estrambótico y oscuro
al inesperado e indeseado uso de una bata blanca.

Todo se convirtió en un cambio radical para Jaejoong, quien sin esperarlo, ve convertido los sueños y aspiraciones de otros en una destrucción absoluta denominada DÝR, una creación de la que él fue participe.

Contrariamente a intentar alejarse o evadir al híbrido que se ha creado en uno de los llamados 'sujetos', la apasionante y cruel historia de Yunho le atara a él completamente...


~~~~~~~~~~~~~~~~~~


[INICIACIÓN]

Era una acción bastante conocida: manos a la espalda, esposas rodeando ambas muñecas, y algún que otro comentario autoritario por parte de los uniformados hombres de pistolas resguardadas en sus caderas.

Le habían detenido, y no era algo que él no esperase
(aunque quizás no imaginaba que este hecho sucediese tan pronto...)

“Jugar con algunos fuegos, puede quemar tus dedos”, y algo así le había sucedido a Jaejoong, quien ahora sentía el deber de entrar en el vehículo policial al sentir ‘la mano de la ley’ sobre su cabeza obligándole a introducirse rápidamente en el interior del sofocante automóvil blindado, sin dejarle pronunciar unas palabras de justificación.

Era de noche, pero las parpadeantes luces parecían inundar todo aquel callejón. Y la música del cercano club nocturno lograba hacer temblar los cristales y asientos traseros del vehículo en el que ahora estaba sentado un refunfuñón Jaejoong.

Ambos policías (los que habían hecho su detención) se sentaron en los asientos del piloto y copiloto. Ambos parecían estar satisfechos con la exploración que habían realizado en el club nocturno, y bastante orgullosos de haber esposado al hombre rubio de ojos grandes que ahora estaba mirándoles con cara malhumorada y rechinantes dientes.

— Con lo que te hemos requisado, será más que suficiente para que te mantengan encerrado durante una larga temporada. Así que… de nada servirá que pongas esa cara de ‘perro gruñón’ por más tiempo... — comentó uno de los agentes mientras miraba al detenido desde el espejo retrovisor.

— No creo que detenerle sea algo que ellos quieran. — añadió rápidamente su acompañante con las manos sobre el volante — Yo diría que la sustancia que poseía él, es lo que tanto nos habían encomendado en buscar e investigar. — explicó — No deberíamos perder más tiempo, debemos ponernos en marcha…— comenzó a arrancar el vehículo.

El copiloto entendió sus palabras y agarró rápidamente el emisor (radiotransmisor), un pequeño aparto negro que servía de radio y vía de comunicación en los vehículos policiales.

— Durante nuestra patrulla hemos encontrado lo que se nos encomendaba. — comenzó a hablar por aquel aparato — No fue tan complicado dar con él. Llevamos al detenido y la droga al lugar previsto —

De pronto se escuchó un sonido firme seguido de unas transferencias:
# — Recibido — decía el radiorreceptor.

El automóvil policial comenzó a realizar unos movimientos rápidos y serpenteantes por las oscurecidas calles.

— Yo no tengo nada que ver con esa ‘sustancia’ —
exclamó Jaejoong desde su posición, intentando defenderse.

— Es lo que hemos encontrado entre tus pantalones, por lo cual, yo dictaminaría que si que tiene que ver contigo — contestó el piloto con seguridad, para después quedar callado durante todo el largo trayecto.


Pasaron la comisaría más cercana sin detenerse.
Jaejoong observó por una de las ventanas cerradas de la parte trasera, como se alejaban más y más del lugar en el que creía que iba a acabar la noche.

— ¡Qué diablos! ¿Dónde me llevan? —preguntó alterado,
removiéndose en el asiento con sus manos aún esposadas.

— No esperes la comisaria, ni tan siquiera una tenebrosa celda…, porque hoy es tu día de suerte, y quizás tu inteligencia tenga recompensa —

~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Jaejoong no entendía absolutamente nada, pero en su interior regocijaba al ver que aquel lugar al que le habían llevado los policías nada tenía que ver con una comisaria, un sitio jurídico o legal.

Se trataba de un edificio bastante usual en las ciudades, pero su interior resguardaba una especie de clínica u hospital. Tan impoluto, destellante y desinfectado que cualquier olor era neutralizado en su interior.

Jaejoong fue llevado (con aquellos policías a ambos lados) entre aquellos pasillos de luces blancas y cegadoras. No parecía el pasillo de un patíbulo, sino el pasillo de algún camino celestial.

Al introducirse más en aquel lugar, Jaejoong pudo observar con sus grandes órbitas lo muy semejante que era aquel sitio a una especie de laboratorio clínico, todo bastante meticuloso.

¡Aquello si que le dejó confuso!

Quería preguntar una vez más “¿Dónde estamos?”, pero un hombre canoso y enjuto emergió de una de las puertas metalizadas y oscilantes.

El hombre estaba repleto de arrugas que surcaban sus pequeños ojos cubiertos por los cristales de sus lentes. Su pelo cano estaba perfectamente peinado hacia atrás, y cuando escrutó a Jaejoong pareció exclamar sin voz, quizás impresionado por el aspecto del rubio (de pelo falso como sus ojos y su pálida piel casi de porcelana). <<. ‘Demasiada buena imagen’ como para llevar entre sus manos un tema tan turbio como la drogas .>>, pensaría el hombre.

— Él es el sospechoso del que todos hacían mención. Llevaba en su posesión una pequeña pero importante cantidad de esta ilícita y desconocida sustancia liquida que traficaba en clubes, señor. — explicó rápidamente uno de los policías sacando de su bolsillo aquel pequeño recipiente cristalino con un liquido transparente — Creo que es la que tanto estaba buscando, pues se trata de un narcótico, algún tipo de opioides… No hemos podido hacer pruebas, por ello hemos venido con la mayor brevedad posible. —

El hombre no apartó sus diminutos ojos de Jaejoong, un joven demasiado extravagante para su gusto... No parecía fácil de embaucar o engañar.

— Muy bien — dijo con voz seca, hizo una señal con su mano, y uno de los policías retiró las apretadas esposas, dejando a Jaejoong (para su sorpresa) “libre” — Pareces un chico listo, así que compórtate como tal, pues sería eso lo más lógico ¿cierto? — el hombre canoso se acercó arrastrando los pies — Debes cooperar en esto, o …simplemente seguir tu camino hacia prisión —

Jaejoong miró a su alrededor, aquel sitio no era una broma. — ¿En qué debo cooperar? — preguntó, pero sin demasiada iniciativa a hacerlo.

— Por favor, entra por aquí, no me gustaría que usted se me escapase de las manos. De todos modos, es un sitio vigilado. — los agentes se retiraron tras darle el narcótico, y él hombre se aseguró de que el delgado chico rubio enfundado en negro y blanco le siguiese — Por otro lado, esto es ciertamente escabroso y de ámbito privado, por lo que te damos una limitada ‘libertad’ a cambio de tu ayuda — le sugirió quedando enfrente de una puerta sacada de alguna película de ‘guerra bacteriológica’.

— ¿Por qué habla tanto y al mismo tiempo no dices nada? —

Él hombre le miró recriminándole: — ¿Cómo te llamas insolente? —

— Jaejoong … Kim Jaejoong — contestó sin más.

— Bien, Jaejoong. No esperaba tener que conseguir un ‘compañero’ como tú, pero tienes unos conocimientos que incluso tú mismo desconoces. — abrió la puerta sin muchos esfuerzos — Uno de esos conocimientos es esto que tengo en mis manos — mostró el envase de cristal entre sus arrugadas manos — ¿Sabes lo qué es? — le preguntó, pero Jaejoong se negó a contestar — La policía detectó cierto índice de nuevos narcóticos en zonas nocturnas de la ciudad, en algunos clubes. — entró a aquella nueva sala y Jaejoong le siguió sumergido por su explicación, desviándose sólo para echar un ligero vistazo a aquel lugar tan similar a una especie de laboratorio de medicina con fines científicos, de colores blancos y metalizados, y clima gélido.

— Esta droga es…, para mi sorpresa, fascinante y a su vez necesaria para mis fines. — continuó el doctor — Entenderás entonces que, siendo tú el portador de dicho narcótico, necesite tu ayuda. Quizás desconozcas a qué tipo de personas vendes este liquido, quizás creías inocentemente que son algún tipo de drogadictos reincidentes, puede que incluso desconozcas que produce esto, pues no parece que tú hagas uso de él… — Jaejoong se apresuró a afirmar que, astutamente, no utilizó dicha droga en él mismo — Este narcótico es, según la investigación, usado para multitud de violaciones. —

Jaejoong comenzó a agitar sus manos:

— No tengo absolutamente nada con eso — defendió con seguridad— Yo simplemente descubrí esto, y me lucre de ello — confesó con su convincente voz — No pueden condenarme por lo qué los demás hagan con eso. Yo no tengo nada en común… —

— Pero si tienes algo en común con esto… — increpó el anciano, dejando el cristalizado recipiente encima de una de las mesas metalizadas — … y esto es lo que necesito. Tiene unos índices sedantes más levados, con los que se logra disminuir la resistencia de cualquier ser. Necesito más de este estupefaciente. Es incoloro, inodoro, de corta vida, indetectable para que yo mismo pueda fabricar uno semejante a este. Pero tú, Jaejoong… — le señaló — estoy convencido de que tú puedes hacer más como estos, sobre todo si está en juego tu libertad —

Jaejoong volvió a repasar con su mirada aquel lugar.
¿Qué clase de trato clandestino era ese?
Por un instante, pensó que quizás todo eso se traba de un etílico sueño.
Pero después afirmó que era demasiado real….

— No sé el por qué un investigador, científico policial o lo que demonios sea, quiere mi ayuda en esto… — volvió a oponerse. Esperaba una buena explicación sobre para qué debía cooperar.

— Es algo más grande de lo que puedas imaginar, nadie sabe lo que esto podría suponer. Así que presta mucha atención, porque tendrás el privilegio de saberlo antes que cualquier medio informativo o clan científico. Que cualquier otra persona. — el hombre comenzó a hablar con tanta efusión, que la curiosidad incremento en Jaejoong — Lo que se realiza aquí, es lo más inmenso y descomunal que has podido presenciar. Una investigación, una evolución, una perfección sin igual. — movió locamente sus manos — Creada para mejorar al hombre. Para mejorar a nuestro soldados, para mejorar a los ejércitos. Este lugar, esta habitación, es la creación de DÝR. — enfatizó el nombre, pero Jaejoong no pudo hacer más que cruzar sus brazos y mirarle interrogativo — Sé que ni siquiera te importara todo esto, pero no pareces ser un joven ignorante, — le halagó — así que presta atención de por qué eres de utilidad en esto, en el DÝR que se inicio hace tiempo. — volvió a hablar de forma apasionada, y al observar que tenía la atención de Jaejoong, comenzó su explicación:

— Pensé, junto con la aprobación del propio gobierno, en una idea espectacular, un avance no solo científico, sino genético. No pienses que esto es una broma, pues tú estás aquí en este momento, viendo esto… — señalo la sala en la que estaban — Escucha Kim, porque fue así como se lo explique a las personas importantes que dieron credibilidad a mis cavilaciones. —

Se movió con pasos lentos y forzosos por el ‘laboratorio’ mientras hablaba.

— Pensaba seriamente en los Humancés como una especie de investigación necesaria en nuestro tiempo. Los Humancés es la especie hibrida del hombre y el chimpancé, siendo ésta siempre hipotética. Creyendo firmemente en los casos archivados referentes a esta mezcla, idee e investigue el modo de poder crear una combinación mucho más excelente, avanzada y más importante, pues el primate no deja de ser una secuencia del humano, poco o nada especial... Mi pasión por estos casos logró que realizase varios experimentos humanos archivados como “DÝR”. Las leyendas Tailandesas relacionadas con el weretiger me hicieron cavilar en más y mejores combinaciones de las ya probadas previamente por mí. — aclaró su garganta, y miró los ojos atentos de Jaejoong (más parecidos a los de un niño escuchando una lección) — No me preguntes que es weretiger, solo escúchame bien, joven. — añadió al ver las intenciones de interrumpirle — En Tailandia dicen que el tigre que come muchos humanos puede llegar a ser un hombre-tigre. Y los Khonds tienen la más enriquecedora ‘historia’ de que un hombre toma la forma de un tigre para una justa venganza. Eso apasionó mi investigación. La idea de crear una nueva y mejorada genética tenía como único fin mejorar a los hombres que nos defienden. Los hombres que defienden nuestro país. Los hombres que dan una ‘justa venganza’. — enfatizó en todas y cada una de estas últimas palabras, y señalo un expediente, escrito en coreano e inglés, que tenía cerca (uno en el que se veía la imagen y datos de un tigre) — ¿Por qué entras tú en toda esta maravilla? — hizo una pregunta en alto y contestó: — La droga que has creado permitirá que pueda avanzar con la perfección de mi plan. Pues necesito algo más fuerte y elaborado que cualquier otro sedante para poder adormecer o tranquilizar a mi ‘sujeto’. Y extrañamente el tuyo funcionara — dijo convencido.

Jaejoong escuchó atentamente todo aquel apasionado discurso del hombre de avanzada edad que había dado gran parte de su vida en esta estrambótica exploración por una perfección que no tendría credibilidad para la mayoría, pero que extrañamente Jaejoong comenzaba a creer. Incluso la idea de algo tan ‘inhumano’ llamó completamente su atención. Y si era verdad todo aquello que había dicho el anciano, su ‘experimento’ no debía estar tan lejos...

— ¿T-Tienes algo de ‘esas cosas’ aquí? — preguntó.

Asintió con la cabeza canosa y confirmó: — No sé el por qué él está tan silencioso ahora… Pero sí, está en esta misma sala... —

Al escuchar aquella declaración, Jaejoong miró cada rincón de la habitación. Observó con detenimiento lo único que no estaba visible, estaba oculto.

Una abultada ‘cosa’ oculta por una sencilla, o preparada, sábana blanca.

— No te preocupes — le tranquilizo el hombre mientras se acercaba hacia aquel gran objeto cubierto — Es obvio que nada tienes que temer si tienes en tus manos lo que tú mismo has creado por tu afán de ganar wones — cogió entre sus manos aquella transparente substancia que traspasó directamente a una quirúrgica jeringuilla de aguja fina y alargada — Por favor, debo pedirte, que si ahora serás mi compañero, debes ponerte esa bata de allá — hizo nuevamente una señal con su dedo para indicarle donde estaba la indumentaria — Es necesario que te muestres tal y como debes en un sitio como este y todavía más si vas a tener contacto con una de mis creaciones — le exigió.

Jaejoong no tenía ni la mínima ilusión por ponerse aquel ancho ropaje. Pero si eso era algo necesario para ver tal extraño ‘privilegio’, lo haría…aunque fuese por una extraña sensación de curiosidad.

— No sé si quiero ver algo así. — Jaejoong comenzó a durar, pero no se detuvo en ponerse la bata — Aún parece un cuento de los más morboso — añadió, con aquella atípica imagen de chico inconformista con una prenda discreta y formal que se abotonó.

— Eso es por qué eres un ‘hombre de la calle’, — el doctor le hizo señas para que se acercase — y poco más debe importarte que tener una gran dosis de diversión. Pero esto, es más excitante que cualquier bebida que te puedas llevar a la boca. — le tentó.

— ¿Por qué me lo enseñas a mi? — se posicionó delante de ‘aquello’ que se presentaba cubierto encima de la mesa de prácticas (más parecida a una mesa de exploración médica de algún centro veterinario o un centro forense).

— Tienes algo especial ¿Nunca te lo han dicho? Y no me refiero simplemente a tu físico… — estaba convencido que aquel tipo de ‘eres especial’ sí lo habría escuchado — No sólo te doy la libertad a cambio de tu ayuda, Jaejoong, sino que te doy el conocimiento que nadie más conoce. Te presento a mi ‘amigo’… — añadió, y sin más dilación estiró esa blanca sabana para descubrir lo que había debajo de ella.

¡Aquello era insólito!

Una jaula de barras de hierro (al estilo zoológico), de aproximadamente 90cm de alto y no más de 1m de ancho, estaba encima de aquella mesa con alguien en su interior...

Jaejoong hizo un enorme esfuerzo por no mostrar una exagerada sorpresa en su rostro, pero eso que estaba frente a sus ojos era para sorprenderse…

Un hombre estaba dentro de la jaula. Era alto, debía encorvarse y agazaparse como un animal debido al reducido espacio en el que estaba. Su piel era atezada, pero no estaba sucio. Tenía sus manos perfectamente unidas, rodeando sus piernas largas y desnudas, como todo su cuerpo. Quizás eso fue lo que más sorprendió a Jaejoong… Ese hombre de cabellos negros estaba completamente desnudo, lograba que la escena fuese más reveladora.

— Es… es un… ¿voluntario? — tartamudeó sin querer hacerlo.

— Él se alisto al servicio militar, pero digamos que… fue transferido a una base más productiva y especial... — explicó — En cooperación con el gobierno y otras fuerzas, pude “adoptar” a un hombre que se alistase en el servicio militar. Él fue, quien con su expediente y forma física, me pareció idóneo para mis ideas. Lleva dos meses aquí, y cada vez está más… digamos que incontrolable. Necesito tu droga por sí la situación se agravase de algún modo. Los sedantes que le he administro no le son ya útiles, incluso utilice sedantes específicos para los félidos. — el anciano parecía preocupado — Inyecte y suministre en su ADN una genética muy especial, de un animal tan prefecto y fuerte como él… No puedo dejar que esto se ‘eche a perder’. Debe llegar el experimento hasta el final. — al observar el rostro alarmante de Jaejoong añadió: — Él resiste bien las transfusiones, es un buen cuerpo… No morirá — miró con ambición al chico que se encontraba en la jaula — Pero necesito que me ayudes a crear el modo de controlar ‘esto’ hasta finalizarlo… —

En todo aquel lapsus Jaejoong no apartó su mirada del ‘experimento’.

Era bastante “normal”. Quizás lo más anormal en él era su extraña mirada (pues no parecía estar lucido en ese momento), y sus hematomas en los anchos brazos y abdomen (seguramente por múltiples inyecciones o trasfusiones intravenosas).

— No veo nada anormal en él… creí que, bueno, su cuerpo sería… una mezcla terrorífica. Incluso creía que tendría características felinas. Creí que vería toda una escena de película sin estar sentado en un cine —Jaejoong posó las manos sobre la mesa del laboratorio y observó más de cerca al hombre enjaulado. No podía negar que era increíblemente atractivo, a pesar de su mirada perdida. Incluso había algo salvaje en él, en su cara triangular y su cuello ancho. Era francamente atrayente.

— Aparenta normalidad, pero eso sólo es lo que ves ahora… —

La respuesta hizo temblar al rubio mientras se apartaba un poco de la jaula al escuchar esa respuesta tan amenazante.

La jaula tenía un pequeño letrero apegado en una de sus esquinas.
En él se podía leer unos caracteres chinos: 伥 - DÝR

— Puedo leer "Chang", pero dudo que se llame así. — apostilló Jaejoong.

— Ahora se denomina así... Cada uno de mis experimentos con animales tiene un nombre bajo la investigación DÝR — dijo el hombre con convicción, dispuesto a cambiar su nombre si hacía falta — “Chang” es la dominación de los fantasmas de aquellos seres humanos que fueron asesinados por tigres y que se encargan de convertir a los humanos en hombres-tigres. Así es la leyenda china —

Aquel anciano de pelo nevado y ojos rasgados parecía estar muy convencido en todas sus teorías y leyendas asiáticas sobre animales y hombres.

— ¿Cómo se llama realmente? — preguntó Jaejoong, ya que poco o nada le importaba su ‘apodo’. Ese chico que estaba silencioso en la jaula, y que ahora le miraba con sus ojos oscuros, tenía un nombre real, y quería saberlo.

— ¿Comienzas a tener curiosidad por esta investigación? Es sin duda fascinante ¿verdad? — el doctor observó como los ojos de Jaejoong estaban iluminados por la peculiaridad del enjaulado — Se llama Jung Yunho — contestó — Pero debo prohibirte que tengas una conversación con él. No se encuentra en el estado pertinente, y no dejo que el ‘sujeto’ tenga cualquier conversación fuera de la investigación. — le avisó.

Jaejoong no le prestó mucha atención, estaba absorto mirándole los ojos cansados, los parpados bajos y las ojeras bajo los ojos.

— Yunho … está cansado — resaltó, incluso con preocupación.

— Necesita dormir — confirmó el hombre — No lo hace, y eso me preocupa. — hizo un mohín — Quizás podamos dar un uso más productivo a esto que te han confiscado — volvió a ‘sacarse de la manga’ aquella jeringuilla.

— Necesito tu ayuda — continuó y se aproximó a Jaejoong — No es algo que una persona pueda hacer sola. No ahora que las cosas se han escapado un poco de mis manos. Me gustaría que hicieses el intento de inyectarlo en su antebrazo. No hace falta que seas especialmente preciso ni exacto, simplemente cláveselo. De ese modo, seguramente, le surgirá efecto. — dejó en sus manos aquella jeringuilla con aquel transparente narcótico.

— No puedo hacer algo como eso — negó moviendo también su cabeza soltando aquel ‘instrumento envenenado’. También quería quitarse aquella bata blanca, pero la voz del anciano le detuvo.

— Te has puesto la bata blanca, solo falta que bordee “Dr. Kim” en ella como firma de libertad para ti. No dirás que eso no es tentador… —

Jaejoong pareció murmurar un sinfín de insultos mostrando en su cara pálida y angelical una nueva imagen de ‘chico tosco’. — Maldita sea. ¡Deme eso! — mordió sus gruesos labios y volvió a coger aquella jeringuilla al mismo tiempo en el que se acercaba al enjaulado — Lo siento mucho, Yunho — le dijo.

Jaejoong intentó introducir la mano entre los barrotes para hacer la inyección, creyendo (inocentemente) que aquel tipo, Yunho, estaba completamente ‘atontado’, pero cuando solo faltaban unos milímetros para que la aguja tocara la piel, Yunho comenzó a moverse.

Todo sucedió extremadamente deprisa (como cualquier otro ataque de un animal), era como si Yunho tuviese unos reflejos increíbles y rápidos, intentando atacar de algún modo la mano intrusa.

— ¡Wah! — exclamó Jaejoong apartándose con el corazón exaltado.

Incrédulo observó como el rostro de Yunho había adquirido unas llamativas rayas negras, muy similares a las que tienen los tigres en su pelaje.

Por suerte, el anciano había intuido todo aquello, y rodeó, con sorprendente agilidad, el cuello de Yunho con un artilugio bastante común en los captores de animales, llamado percha o lazo (una larga vara tubular de aluminio con un lazo en su extremo con el que se captura al animal por el cuello, para retenerle).

La imagen de un animal siendo capturado puede ser algo ruda, pero en un hombre era horrible. Aquel lazo rodeo el cuello de Yunho, apartándole y obligándole a rendirse en el interior de la pequeña prisión.

— Te dije que ahora era incapaz de hacerlo solo. — le recordó el anciano, haciendo un gran esfuerzo con sus envejecidas manos — ¡Hazlo! — ordenó.

Jaejoong se acercó, todavía asustado, e inyectó la droga en el antebrazo de Yunho con la mayor rapidez posible, ahora que estaba sometido y apartado en uno de los extremos de la jaula.

Al instante el narcótico hizo su peculiar efecto.
El moreno lanzó un profundo suspiro, y aquellas rayas en su cara desaparecieron con un efecto difuminado.

— ¿Ahora me crees? … — preguntó el doctor ahogado.

— Su… su cara, él tenía… — Jaejoong balbuceó señalando su rostro.

— Son las rayas que mutan en su piel. El tigre no solo tiene las rayas en su pelaje, también las tiene sutilmente en la piel. Cuando mi ‘sujeto’ empieza a transformarse, comienza a tomar estos rasgos y alteraciones, pero nunca dejo que lo haga completamente, aunque creo que todavía es incapaz —

— ¿Puede… metamorfosearse? —

— He visto como en alguna ocasión nacía de su cóccix, como una prolongación del hueso, una gruesa cola que después escondió ¡Despareció!. Por lo qué te puedo asegurar que mi investigación a llegado a dicha fase… puedo incluso decirte que estás enfrente de un hecho histórico… —


~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Jaejoong debía estar completamente loco, o eso mismo pensó él, pero lo que le fue revelado aquella inverosímil noche le llevó a presenciar otras muchas tantas, pues efectivamente aceptó la condición de cooperar en dicha investigación junto al galardonado investigador, para así ganar su libertad.

Aunque Jaejoong debía admitir que no sólo su limitada libertad era lo que le unía a esa estrambótica misión llamada DÝR, sino que aquel hombre enjaulado había capturado considerablemente su atención.


En los consecuentes días, durante sus trabajos en el laboratorio, entre instrumentos quirúrgicos y científicos, probetas y estereoscopios, Jaejoong conoció varias cosas sobre Jung Yunho al tiempo que era obligado a realizar más dosis de la droga que le mantenía sumiso y en ocasiones inconsciente.

Jaejoong descubrió asombrado, que nunca le vestían, y todos los días se alimentaba exclusivamente de carne roja y cruda acompañada de un cuenco de agua (comida que Yunho comía con sus manos y su voluptuosa boca).

Todo esto tenía lugar en el interior de su reducida jaula, encima de la mesa, también cuando el doctor le aseaba con unos chorros de agua, tal y como es limpiada una bestia del circo...

Sólo era sacado de la jaula cuando se encontraba sedado por la ‘medicación’.

Cuando esto sucedía, el anciano precisaba de la ayuda de Jaejoong para sacar a Yunho de dicha jaula. Después lo extendía sobre la esterilizada mesa de pruebas, y allá le hacia un riguroso análisis e inspección con algunos aparatos de uso infrecuente en personas, así como un oftalmoscopio con el que inspeccionaba sus ojos oscuros, unos electrodos sobre su blando tórax y en su boca un espéculo dental que la mantenía abierta, dando una imagen completamente terrible que paralizó el corazón del rubio cuando lo vio.

El doctor también le daba un tratamiento tópico y oral de no sé qué, y después le realizaba trasfusiones y extracciones antes de volverlo a meter en la jaula, de nuevo con la ayuda de su “ayudante especial”.


Entre los documentos y archivos del demencial investigador, Jaejoong logró encontrar (mientras husmeaba a escondidas) unos cuantos datos referentes a un tigre, concretamente a un Amur (uno conocido en Corea pese a su eminente extinción) Era una de las subespecies de tigre más grande, y por lo que fue capaz de leer Jaejoong en ese informe, era de un ejemplar de esta especie de la que el ‘doctor’ se adueño de células, genes, y otros organismos que ahora suministraba y añadía en el hombre, más concretamente en Jung Yunho.

Era inevitable sentir empatía por la situación de Yunho, incluso para Jaejoong (que había sido ‘amenazado’ a no conversar con el ‘experimento’ y obligado a ayudar en todo aquello) podía sentir (aún sin hablar con él) que Yunho estaba completamente herido en el interior de su derrotada mente.


Lo más increíble en aquellas semanas sucedió un día en particular en el que Jaejoong mantuvo una primera conversación con Yunho, sorprendiéndose (pues dedujo que Yunho ya era incapaz de hablar como ‘una persona’).

Esto sucedido mientras Jaejoong se encontraba solo en la sala.

Aprovechando la salida repentina del anciano, Jaejoong sacó del interior de su bata un cigarrillo que tenía escondido. Extrajo el larguirucho tabaco e hizo lo más insensato que se podía hacer en un lugar como aquel: fumar.

Prendió el cigarrillo y se lo llevó a la boca dejando escapar todo aquel toxico humo por la impoluta sala de investigación, sin importarle lo más mínimo.

Era uno de esos pocos momentos en los que estaba solo con el ‘experimento’, al que él prefería llamar Yunho. Dirigió la mirada a éste y comentó en voz alta:

— Debes ser un hombre muy fuerte para aguantar y resistir todo esto… —

Pensó que no iba a recibir respuesta del que estaba agazapado desnudo en el interior de la jaula, pero inusitadamente, Yunho le devolvió la mirada y respondió con total entendimiento:

— Otros muchos no tuvieron la misma suerte… — en un susurro.

Debido a la impresión, de labios de Jaejoong cayó el cigarrillo que inhalaba.
— ¿Qué quieres decir con eso? —

Le prohibieron aquella conversación, pero era la primera vez que Yunho hablaba con tanta fluidez, para ser sinceros, era la primera vez que le hablaba.

— No soy el único. — alzó su rostro. Era un hombre peculiarmente atractivo. No parecía tener nada anormal, y su cejas enmarcaban una cara adulta e intensa — Ese hombre está completamente desquiciado, deseoso de volver a las personas más imprescindibles, fuertes… Y con muchas otras personas lo ha probado, y con muchos otros tipos de animales. Todas las leyendas le fascinan. — explicó completamente lucido.

— No eres el único… — murmuró Jaejoong impresionado por el breve testimonio, al mismo tiempo en el que se acercaba al individuo capturado, que le miraba con sus finos ojos salvajes.

— No, no lo soy. — le confirmó Yunho — Los ‘desechados’ de este lugar no han tenido tanta suerte, malformaciones, quizás… —

Yunho era el hombre más interesante con el que Jaejoong había conversado jamás, quizás porque tenía esa parte peligrosa y selvática en todo su cuerpo, pero pareciendo imposible que pudiese metamorfosearse.

— He visto lo que te hacen, y es suficiente como para dejar a cualquier hombre sin aliento ¿Por qué no te opones?... — le preguntó rozando sin miedo sus dedos blancos en los metalizados barrotes.

Yunho miró sus dedos con unos ojos fijos y atentos:
— Me opuse durante mucho tiempo, pero uno mismo sabe cuándo es mejor rendirse… y tu asquerosa droga no me es de ayuda… — arrugó su nariz.

— ¡No quería hacerlo! — defendió — ¿Crees que pertenezco a “este loco mundo”? Incluso me han prohibido conversar contigo, y mírame ahora… —

— Porque él quiere deshumanizarme… — sus hombros grandes se alzaron — Y tengo una familia que pensara que yo estoy ejerciendo el servicio militar, y no saben que estoy aquí, literalmente encerrado — sonó francamente dolido, humano — Sácame de aquí — Yunho hizo iluminar sus ojos como un cachorro — Jaejoong-ah… — el nombrado se sorprendió. <<.Incluso recuerda mi nombre .>> pensó — No sabes cuánto tiempo llevo mirándote desde aquí… — su voz se hizo grave, seductora — Desde aquí te ves angelical… en el fondo no eres tan malvado, ¿verdad? —

Jaejoong sonrió por aquellas palabras: — Me voy a meter en un problema si dejo que salgas de esta prisión en la que estás… ¿lo sabes, Yunho?— preguntó siguiendo el juego de su tono seductor — Pero… no temo a los problemas… — añadió robando la cercana llave que abría aquella fortaleza, para liberarle.

Si Yunho era completamente consciente de todas las aberraciones a las que era sometido, Jaejoong pensó que tenía la obligación moral de dejarle libre.

La puerta se abrió con un inarmónico sonido, y automáticamente Yunho dejó salir sus desnudas piernas, saboreando la libertad de estirarlas y tocar el suelo con sus pies.

Jaejoong contuvo el aliento, ver a Jung Yunho completamente lucido, erguido y desnudo frente a él era algo digno de admirar, incluso sintió como su cara ardía si fijaba su vista en los hematomas que tenía en su ingle, allá donde se perdía toda visión...

En el interior se alegraba de que Yunho, en apariencia normal, pudiese liberarse de su tortura... Ahora él (liberado) se acercaba con sus pies desnudos y silenciosos, y la corta distancia en aquella sala hizo que el corazón de Jaejoong comenzase a removerse.

— Me dejas tu bata, doctor… —con ironía Yunho le pidió esa prenda.

Con sus manos descendió aquella prenda blanca que Jaejoong portaba puesta y al mismo tiempo olisqueo sus cabellos dorados, como si hubiese deseado siempre hacerlo (continuaban oliendo al humo del tabaco mezclado con aquella droga que despreciaba).

Yunho le quitó la bata y observó la ropa tan diferente que Jaejoong tenia debajo de un uniforme tan formal. No era como aquel científico, era lo opuesto.

— ¿Por qué no me has ayudado mucho antes? — preguntó.

Jaejoong apenas podía contestar, estaba excitado desde el primer momento en el que Yunho había movido sus cabellos con el aire de su afilada nariz.

— He visto como me mirabas, Jaejoong. Y parecías interesado en seguir aquí para verme ser tratado así… ¿no? — masculló Yunho apretando sus dientes por un repentino dolor al recordar los momentos en los que ese tal Jaejoong había sido participe de su cautiverio — Veamos qué tal te sentaría a ti — le amenazó con la boca cerca de su oído.

Jaejoong fue incapaz de reaccionar cuando las manos de Yunho, como dos grandes zarpas, arrancaron súbitamente su oscura ropa holgada, dejando al “semi-descubierto” la piel pálida y tatuada de un ‘estrafalario’ y ‘falso’ ayudante de científico.

La fuerza de Yunho era sobrehumana ahora, tanto o más como para quebrar con esas morenas manos todo su vestuario.

— Espera… — tartamudeo Jaejoong mientras intentaba que los jirones de su ropa no terminasen cayendo completamente — E-es cierto que cuando decidí ayudar en esto lo hice por mi libertad, pero ahora también pienso en la tuya…— intentó defenderse, pero el amenazante cuerpo de Yunho se precipitaba hacia él con una pose acechante.

Las rayas horizontales y negras habían comenzado a aparecer en la cara atezada, y después aparecieron por otras partes del cuerpo de Yunho, viéndose feroz, naciendo de entre sus cabellos oscuros unas orejas negras y pequeñas en comparación con la cola que acababa de crecerle por detrás y que parecía mover con cierta lentitud.

— ¡Oh! Mierda… — gimió Jaejoong asustado, volteándose para intentar llegar a la salida de la ‘sala de experimentación’. Cosa que le fue imposible....

Yunho le rodeó por detrás con sus brazos moteados por unas pocas rayas, y el delgado cuerpo de Jaejoong parecía ser engullido por aquel cuerpo ancho y tan eróticamente opuesto al suyo.

La ropa (que solo eran harapos rotos), gracias a las fortalecidas manos de Yunho, desaparecieron por completo de su cuerpo. Y sintió como la babeante boca del moreno comenzaba a rozar su sobresaliente omoplato.

— Estás muy delgado y fuerte — Yunho dejó escapar un hilo de saliva de su boca, que cayó y se escurrió directamente sobre la piel de Jaejoong.

— No debí sacarte de tu maldita jaula— le increpó intentando inútilmente liberarse de aquella candente piel que rodeaba la suya. — Estabas acechándome desde hace un tiempo ¿verdad?… —

Le apretó entre sus brazos como respuesta, y sus músculos se ciñeron en el plano pecho de la presa. (El comportamiento repentino era tan salvaje e inestable, sólo comparable con el de un animal).

El rubio escuchó tras su espalda esa fuerte y cada vez más sofocada respiración, y una lengua comenzó a lamerle la espalda con excesiva ansia.

Su piel se erizo e incluso estremeció cuando la mano de de Yunho apretó su mandíbula obligándole a levantar su mentón y alzar su ruborizado rostro.

— ¿Estás excitado? — le preguntó desde atrás — Por eso has estado todo este tiempo en este asqueroso lugar, mirándome con tus enormes ojos. —

Era una transformación gradual, lenta, pero la mano de Yunho era ahora tan fuerte como una de esas garras mortíferas del animal que por dentro tenía.

También parecía agilizarse la metamorfosis a medida que acrecentaba la excitación, y su erección se hinchaba de modo casi amenazante.

Yunho subió a su peculiar ‘presa’, con un grácil movimiento, en una de las mesas esterilizadas y metálicas donde el doctor muchas veces le había realizado unas exhaustas e insoportables pruebas (cayendo ahora algunos aparatos e instrumentos de ella).

Ahora extendido, desnudo y con su cara sobre la fría mesa, Jaejoong era incapaz de no sentir miedo por su futuro. Pues si ese hombre era capaz de convertirse en una bestia ¿Cuántas posibilidades tenía él de no ser devorado?

Inesperadamente él vio como, de un portentoso salto, Yunho se subía sobre la misma mesa del laboratorio; y se posicionó encima de él con su excitado cuerpo al descubierto y su larga cola de fondo.

— Termina rápido — rogó Jaejoong con los rosados labios sobre la mesa — He visto numerosas imágenes de la dentición de un tigre en los informes del doctor, y sé que te saldrán esos horribles dientes y enormes colmillos con los que seguramente rasgaras y destrozaras mi carne —

¡Joder! Si tenía que ser masticado por Yunho, deseaba que fuese lo más rápido posible. Pero para su asombro, no sintió diente alguno, sino unas manos rodeando su casi inexistente cintura, la cual fue alzada, y sus rodillas dobladas sobre la mesa….

— Tú… No voy a matarte… — la voz de Yunho detrás de él seguía sonando tan humana como al comienzo, incluso dulce y masculina.

No advirtió los temerosos incisivos, sino que Jaejoong sintió el amenazante sexo cerca de su ya posicionado trasero.

— ¿En qué diablos piensas puto felino encelado? — gritó atemorizado.

Su corazón comenzó a retumbar como un timbal, ensordeciéndole los oídos, y logrando que su sangre comenzase a congelarse ante la idea, sólo la idea, de que aquello se sumergiese entre sus nalgas (sabiendo que la fuerza había incrementado y variado en el cuerpo de Yunho...)

— ¡Ah! Detente…. — pidió Jaejoong en vano.

Un trozo de carne de forma cilíndrica y redondeada punta, atravesó en un certero instante aquel umbral, seguido de un gruñido, más acertado decir un rugido, con esas características ondas infrasonoras que paralizan a cualquiera, inclusive todo el cuerpo de Jaejoong, que comenzó a convulsionar por la intromisión.

— N-no no puedo… — musitó aún con los labios apretados en la mesa de pruebas y sus escurridizas rodillas huesudas resbalándose sobre esta — No puedo soportarlo. — lloró con su rostro corrompido por el dolor.

Percibió como el cuerpo de Yunho comenzaba a cubrir su espalda, muy común en la cópula animal, pensó. Incluso ese extremo y acérrimo vaivén no era común, salvo en una inhumana filmación porno, quizás...

— Ah, ah … — gimoteó Jaejoong sintiendo como el placer sucumbía junto con el dolor de una manera excesivamente extraña, como los sonidos que escapaban de los labios de Yunho, los cuales estaban hundidos en su nuca y sus cabellos rubios, donde sentía todo su cálido aliento feroz — Hmm — Jaejoong se mordió la lengua para detener aquellos gemidos que salían involuntariamente de su boca con aquellas demenciales penetraciones.

Yunho mordisqueo sus cabellos y los estiró con sus dientes provocando un alarido ‘de la presa’ que comenzó a encenderse bajo su ancho cuerpo hasta expulsar finalmente la excitación en forma de fluido blanco.

El ‘falso rubio’ no recordaba haber tenido sexo semejante con otra persona (fuese hombre o mujer) como la experiencia reciente con Yunho, quizás era porque la frase de “hacerlo como un animal” cobraba cierto sentido real en ese momento. Pero fue humillantemente sencillo lanzar sus gotas finales.

Seguidamente Yunho hizo lo propio, y vertió en el interior una inusual cantidad del liquido blanco entre las nalgas incapaces de contenerlo en el interior, y escurriéndose de modo dramático.

Extrajo su miembro, como se saca la espada de la piedra, y Jaejoong se dejó caer sobre la mesa, con una sofocada aflicción, como si aquel falo hubiese sido una especie de avanzada seccionadora de energía.

Quizás era la confirmación de que Yunho no era humano.
Estaba más allá de eso… no cabía duda.

Hizo un gran esfuerzo para mover su cuerpo y posicionarse boca arriba sobre la mesa metalizada, y observó con impresión al moreno.

— Yunho… — murmuró con cara sudorosa, hiperventilando.

Yunho estaba más cubierto por aquellas rayas negras, rodeando sus ojos rasgados. Incluso su boca gruesa y todavía pequeña enmarcada por esas mismas rayas. Tenía todavía atrás esa cola felina ya cubierta de pelo anaranjado, atributo que en Yunho no se veía ‘lindo’ sino increíblemente ‘salvaje’.

— No estás bien…— le advirtió al ver el gran cambio.

Yunho hizo una expresión rota en su rostro masculino al escúchale (por un instante parecía incapaz de hacer todo lo anteriormente hecho). Después se acercó con rapidez a una esquina del laboratorio.

Conocía muy bien donde se encontraban todos los artilugios que utilizaban para él, por lo que sabía lo cerca que se encontraba aquel lazo/percha de captura. Se adueño de él y rodeó el cuello de Jaejoong con el artilugio (que se usa comúnmente para capturar animales).

— Suéltame… — exclamó ahogado.
Su cuerpo se estiró y Yunho pudo ver las remarcadas costillas en el tórax blanco y apetecible, que le hizo relamerse los labios.

Yunho le arrastró hacia la jaula abierta y lo introdujo de un golpe. Encerrando a Jaejoong en el interior, del mismo modo en el que originalmente estaba él. Acurrucado, abatido y desnudo.

— Supongamos que eres tan feroz como un león, Jaejoong. Oh, incluso tienes esa fuerte mirada arrogante en tus ojos, igual que ese animal que se cree el ‘Rey’ — sonrió Yunho infantilmente con sus dientes blancos — Creo, que en este caso, el tigre tendría una ventaja ¿no lo crees? — señaló la llave que había afanado en robar, y cerró la puerta de la jaula, logrando que Jaejoong abriese más sus hermosos ojos coloristas.

— Eh Tú... — le señaló desde el interior — Solo eres un experimento, ya ni tan siquiera eres una persona normal, nunca fuiste normal, Yunho, y nunca lo serás. Maldito seas. — le maldijo mientras golpeaba los barrotes sin éxito.

— Shhh… — Yunho se llevó un dedo a los labios — Gracias por liberarme, Jaejoong. En realidad siento mucho dejarte aquí, pero no me gustaría que me capturases… — añadió, mientras su cuerpo realizaba unos últimos y excepcionales cambios creados por esa manipulación genética, teniendo ante a él un tigre que se esfumo del ‘laboratorio’ con sus cuatro patas.


Pasaron unos largos minutos más hasta que el anciano doctor volvió a parecer por su ‘sala de experimentos’, y fue tan colosal el susto que se llevo al entrar por la puerta abierta, que casi pierde sus lentes por el sobresalto al encontrar todo aquel desastre creado en su ‘santuario’.

El olor a animal, tabaco, sexo… había impregnado su aséptica zona de trabajo. Podía verse en sus diminutos ojos un grave estado de alteración mientras se acercaba a Jaejoong, quien continuaba en el interior de la jaula masticando insultos en la boca.

— ¿Qué a pasado? — le preguntó el doctor mientras con sus temblorosas manos buscaba la copia de la llave que tenía en su bata — ¡Has dejado que se escapara! — gritó, sin dejar que Jaejoong despegara sus labios — ¿Eres acaso un hombre estúpido?. He invertido todo mi tiempo en él, y tú dejas que se marche…— le liberó mientras le regañaba duramente.

Jaejoong se puso en pie con un insoportable dolor en su cuerpo.

— No fue así, ese maldito animal perdió los estribos — le explicó.

El anciano miró de hito en hito su cuerpo desnudo y lastimado.
— Él… ¿se apareó contigo?… — le preguntó con la mezcla especial de asombro y conocimiento de que eso era lo que había pasado.

— No lo llames así… No lo digas de esa manera…— Jaejoong se cubrió los oídos para no escuchar la palabra “aparearse”, tan usada entre animales.

Quería vestirse de nuevo, pero toda su ropa había sido destruida por las manos de Yunho, así que utilizó la bata para cubrirse mientras era sermoneado.

Él anciano dio vueltas en círculos apunto de estallar: — ¿Perdiste todas tus facultades? ¿Cómo se te ocurre liberarle? ¿Hablaste con él? No has hecho ningún caso a mis advertencias… — dijo todas las preguntas seguidas y ahogadas — ¿Y si hubiese comenzado a mutarse? ¡Es un depredador! No un inofensivo gato de cola y orejas. Si hubiese comenzado una metamorfosis, podría morderte la parte posterior del cuello, incluso perforarte la tráquea de un solo mordisco — hizo hincapié en lo sanguinario de aquello.

Jaejoong recordó el aliento de Yunho en su cuello.
“Si hubiese comenzado una metamorfosis…”
— Él… Jung… se marcho completamente… mutado… — le rebeló al doctor.

— ¿Enserio? — el hombre detuvo su nervioso caminar y sus pequeños ojos se iluminaron — Eso, eso quiere decir que… todos mis experimentos casi biotecnológicos tienen un resultado completo, un resultado optimo. Él no ha sufrido ningún hándicap, continúa vivo… quizás, yo pueda realizar esto de nuevo, más veces, con mejores resultados. — se llevó la mano al mentón, pensante, y después se dirigió a sus archivos, mientras decía con voz agria: — Pero no quiero que continúes aquí. No solo está en peligro tu vida por tus expulsadas feromonas, está en peligro mis avances. Y no eres de ayuda ahora… si dejas que mis ‘sujetos’ escapen… — con despreció dio la espalda a Jaejoong — Continuare esto solo —

Le dijo como completo final de la aventura para Jaejoong...


~~~~~~~~~~~~~~~~~~

[DOMINACIÓN]

Después de un año y algunos nimios meses, lo denominado “DÝR” ocupaba un sinfín de noticieros y páginas completas de multitud de periódicos como “el suceso surcoreano de índole más estrafalaria y caótica” realizado por un burdo intento de mejoría humana, del que se detectó a un sucesivo número de personas sometidas a infinidad de pruebas, otorgándoles progresivamente uno y otro aspecto animal, más comentado en los informativos como ‘casos licántropo’ de riesgo (para que los ciudadanos pudiesen hacerse una idea de que se trataba). Esto causo una hecatombe no solo mediática sino social, en la que nadie estaba seguro de las personas de su alrededor. Animales de gran peligro camuflados en la apariencia (en un principio) humana y normal, pero con capacidades de trasformación, a lo que algunos expertos denominaron ‘sobrenatural’, en consecuencia de algo tan real como la ciencia.

“Se trata de DÝR, nombrado así en varios informes y archivos sustraídos del científico, licenciado en la facultad de medicina, y creador de esta amenaza. Entre ellos, se ven los informes referentes a ‘weretiger’, una reacción hibrida entre el hombre y el tigre, en la que el científico tenía su más obsesa pasión de creación…”

Jaejoong se apresuró a apagar el televisor que emitía aquella noticia, mientras continuaba tumbado sobre su cama. Deseaba hacer callar aquella maldita información, pues nadie mejor que él sabía de que se trataba.

La impotencia llegaba a él cuando pensaba que quizás podría haber hecho alguna cosa para evitar todo aquel desenlace, deteniendo de algún modo aquella investigación tan inaudita e imposible, por ejemplo. Pero tras haber sido “expulsado” de aquel laboratorio tiempo atrás, poco o nada podía hacer para detener lo que ahora era tema de preocupación social.

Justamente terminaba de tomar un trago de su cerveza, cuando un crujido le alerto. Jaejoong estaba solo en su casa, así que pronto cundió el pánico en sus pensamientos. Se levantó de un salto.

Quizás solo estaba paranoico por todos esos casos que recién escuchó sobre asaltos de estos dominantes híbridos a transeúntes, y las causadas victimas por la avanzada dominación de estos.

De todos modos, fuese algo sicótico o no, Jaejoong se sentía más seguro con algo defensivo en sus manos, y por ello agarró una de esas figuras lustrosas que decoraban su pequeña mesa junto a la cama.

<<. Algo comúnmente visto en las películas: defenderse con esto en las manos.>> pensó Jaejoong con algo de humor en ello, pero pronto se disipo cualquier ironía al ver como efectivamente alguien se había infiltrado en su hogar.

— ¿Jung… Yunho? — sin desearlo soltó la figura de sus manos impresionado al ver nuevamente al moreno surgir de entre las sombras.

Había pasado un año que no veía al ‘sujeto’ (desde que éste se marcho del laboratorio con su estado animal después de haberse desfogado como un poseso). Pero la verdad era que Jaejoong nunca fue capaz de olvidar aquel último momento tan atemorizante como excitante...

Ahora estaba allí en pie, cubierto con aquella informal ropa, y con aquella inigualable silueta ancha y oscura que en solo unos segundos hizo rememorar muchas cosas a Jaejoong.

— ¿Cómo has llegado aquí? ¿Cómo demonios has entrado? … — preguntó asustado con sus cabellos rubios desordenados mientras caminaba con pasos acelerados hacia la entrada, donde la puerta se veía severamente forzada.

— Los expedientes del doctor. — explicó Yunho — Él tenía todos los datos de “su ayudante”: Kim Jaejoong, archivados, e incluía esta dirección, y yo vine a buscarte — su seguridad lograba que su voz fuese severa.

— ¿Buscarme? ¿Para qué? —

— Las cosas se están poniendo mal allá fuera. Yo… — hizo una pequeña pausa —…necesito que me ayudes, Jaejoong —

Oh, esos ojos, esa mirada enmarcada por sus cejas oscuras.
“Ayúdame”, sonaba igual que aquel pasado “Ayúdame” dentro de la jaula.

— Ya vi cómo me ‘pagaste’ la ayuda que te di la primera vez que te preste una mano. No pienso prestarte la otra para que me la arranques con tu boca. O piensas que no sé en qué te conviertes… — el moreno se veía completamente normal, pero Jaejoong sabía lo que podía llegar a ser y hacer — Busca ayuda en la persona que te hizo eso, Yunho — le aconsejó, desentendiéndose.

— No lo entiendes… — Yunho negó con la cabeza — No forcé y entre en tu casa como un vulgar ladrón sin una razón. Esa persona, la que me hizo esto, ya no está, Jaejoong. Ven conmigo… — le tomó de la muñeca y le obligó a ir con él, salir de su casa, todavía con aquellas prendas sencillas.

— ¿Dónde? —
Pero no recibió respuesta en todo el camino.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Yunho le llevó hasta el edificio que todavía Jaejoong recordaba, y que escondía en el interior una especie de laboratorio medico en el que ambos se habían conocido de una manera un tanto peculiar...

— ¿Qué…? — Jaejoong quería preguntar ahora que estaban en el interior del edificio, pero cada vez sentía más sudorosa la mano de Yunho sobre su brazo (pues no le soltó durante todo el trayecto por miedo a que se escabullera).

— Llegue expresamente aquí para encontrar una solución. — Yunho se detuvo en el pasillo blanquecino, y miró intensamente a Jaejoong mientras le ‘liberaba del amarre’— Ni huyendo, como lo hice en el pasado, he podido deshacerme de esto que me hicieron. Es como una herida que se desangra, solo puede ir a peor. ¿Cómo puedo continuar así? — preguntó impotente — Sentí placer cuando te hice daño, y siento excitación cuando esa parte feroz crece dentro. Es entonces cuando tus últimas frases aparecen aquí — señaló su frente, concretamente su mente — Como un constante eco: “soy un experimento, “nunca seré normal”. — repitió — Cuando vi a otras personas con esta misma mutación, vi en ellos ese parte depravada y agresiva en sus miradas, como cuando miras a un asesino directamente a los ojos. Las cosas no están bien. —

Delante de ambos se encontraba la puerta que Jaejoong ya conocía…

— Ese maniático anciano creó a un centenar con genes de animales comúnmente peligrosos — continuó relatando Yunho — Animales que con el razonamiento humano, como yo, y que han sufrido aquellas pruebas y privación de libertad, como yo, no dudaran en dominar si es preciso con esas mismas técnicas, incluso pueden agruparse y generar cosas como estas… —

Yunho abrió la puerta dejando a la vista el interior de aquel lugar en el que tanto tiempo había sido producto de ‘experimentaciones’.

Jaejoong se cubrió los ojos al echar un rápido vistazo al interior del laboratorio, ahora devastado y arrasado en tonos rojos y negros. Era ese horror de la sangre salpicada y encharcada que se hizo acopio de toda la habitación.

— Oh … No puede ser … — cuando entró, Jaejoong estaba apunto de vomitar por la escena y el olor de esta. Era grotesco. Ese cuerpo dividido debía de ser el del científico, aunque ahora su cabello cano estaba rojo por la sangre.

“-Esa persona, la que me hizo esto, ya no está-”

—¿Cómo…? — quería preguntar sin indisponerse de nuevo.

Al entrar, Yunho respiró profundamente, y sintió una fuerte atracción por la fétida fragancia de la carne diseminada en el piso (era parte del instinto que le habían obligado a albergar en su interior), e intentó olvidar el nuevo deseo que tenía de arrancar con sus labios la pálida piel de Jaejoong.

— Él creía que podía jugar con esto, pero su propia creación acabo con él. Lo que es más que irónico, era algo de prever... Yo mismo tenía ganas de acabar con él — comentó Yunho seriamente — En este mismo sitio, como unos enfurecidos salvajes en busca de sus propias venganzas, acabaron con él. Desmembrar a una persona… no es algo que otro ser humano sea capaz de hacer solo con sus dientes. Le descuartizaron con sus fauces, seguramente mordieran su médula espinal en un principio, antes de comenzar a arrancarle los brazos y los demás miembros. —

No era preciso que lo explicase, era algo patente en el lugar.

— ¿Cómo una manada? Oh y los tigres actúan por su propia cuenta ¿no es así? ¿Debería descartarte, Yunho? — desconfiado intentó no volver a dirigir su mirada al sangriento suelo. Intentando borrar aquello de su mente.

— No realice nada de todo esto. — parecía decirlo con total sinceridad — Yo llegue aquí, en busca de una solución, y sólo encontré lo que ahora tú ves… No quiero imaginar cómo él agonizaba moribundo… — su tristeza se traspasó a su voz, y Jaejoong quedó impresionado de que dentro de él siguiese ese lado humano tan marcado que le impedía hacer lo que ahora tenían bajo sus pies.

— ¿Y por qué me has buscado a mi? — le preguntó al ver que efectivamente Yunho había encontrado sus datos en el desordenado ‘laboratorio’.

Yunho le miró, igual de intensamente que las veces anteriores.
Parecía capaz de comerse a alguien con esos ojos oscuros y rasgados.

— Jaejoong, tú eres el único que a estado con ese demencial hombre. Él que ha visto con sus propios ojos sus pruebas y procedimientos. Tú creaste la droga que tanto control le dio a él con sus ‘victimas’, y la que ahora mismo me mantiene ciegamente calmado, pues yo también tengo ese instinto depredador — le confesó. (Yunho había encontrado el narcótico en aquel lugar y se había suministrado dosis durante aquel tiempo, buscando una solución pasajera) — Así que por favor, ayúdame a encontrar la solución — pidió.

— ¿Te refieres a una especie de antídoto? —

— Si debo encerrarte entre estas cuatro paredes para que lo consigas, no dudes de que lo hare, Jaejoong. — se acercó al rubio de forma inquietante y desafiante y le tomó por los hombros — Creo que tiene que haber algún modo de invertir el proceso, un modo de disolver y aniquilar toda genética animal en el sistema biológico de las personas. O algo así… Piensa — le obligó tocándole y aplastándole los cabellos rubios (como si se tratase de un niño).

— Yunho, creé una droga en base a otras, y lo hice por un caso completamente diferente a esto. Yo no sé sobre esto y… — se detuvo al ver la intromisión de una nueva persona tras Yunho — ¡ ! — una exclamación silenciosa se adueño de su cara.

Yunho se giró y observó a una especie de inmenso yacaré o caimán con su rastrero cuerpo aproximándose de forma rápida a ambos. No había ninguna duda, ese ser había salido de aquel laboratorio (su tamaño era anormalmente grande), podía ser que incluso llevase a su inmensa boca (que ahora abría amenazante) partes del cuerpo que estaba allá extendido.

Ante la amenaza, el cuerpo de Yunho comenzó a cambiar, de un modo bastante rápido, como si el tigre fuese una extensión de él mismo.

Fue tan sencillo como pestañear y tener enfrente a un tigre de dimensiones considerables. Especialmente fascinante e impresionante.

Jaejoong hizo lo más sensato en un momento como ese: esconderse.
Una de las encimeras del laboratorio disponía debajo un buen resguardo mientras las inusuales ‘bestias’ se enfrentaban en un combate del que el felino tenía una gran ventaja sobre el reptil.

Yunho no tardó en deshacerse de él de forma heroica con unos precisos y toscos movimientos y mordeduras. Después, Jaejoong, desde su posición, presenció por primera vez como aquel monstruoso tigre se transformaba de nuevo en un desvestido Yunho. También lo hizo el inmenso yacaré sin vida, que ahora solo era un hombre muerto bajo el cuerpo de Yunho.

En ese momento no parecía haber diferencia entre la alimaña (tigre) de antes y el humano de ahora, eran igual de cautivadores e hipnóticos.

Cuando iba a salir del escondite (después del peligro), Jaejoong removió un papeleo allá oculto que rápidamente llamó su atención. Se podía leer en ellos (con letras y numeraciones escritas a mano) un gran número de cálculos reflexivos, doctos, científicos con conclusiones a las que el anciano fallecido le había titulado “Expiración DÝR”.

Exaltado al leer aquel titulo, Jaejoong salió disparado con el documento entre sus manos: — ¡Mira lo que encontré mientras estaba escondido! —

— De algo debía servir ser tan cobarde… — se incorporó con su rostro aún arrasado por unas imperfectas rayas negras y su cabello oscuro removido.

Jaejoong le dirigió una mirada casi asesina por ese comentario pero continuó:

— Seguramente él deseaba detener todo esto, antes de… — sus ojos se desviaron, mirando intuitivamente las piernas, y el final dónde se encontraban ambas — ¡Vístete! — le ordenó con el rostro rojo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~

No fue algo sencillo analizar y deducir aquellos cálculos y datos que embozó el doctor días antes de morir. Pero Jaejoong y Yunho hicieron un esfuerzo sobrehumano para llevar a cabo las indicaciones descritas en el papel: Una sustancia que al ser transferida a la persona ‘infectada’ conseguía un efecto destructor de aquellos genes animales y demás en su sistema.

Era algo necesario, y más al estar en un laboratorio apocalíptico en el que se reflejaba el desastre que podría suceder si avanzaba de aquella forma.

Yunho se había ofrecido a soportar las pruebas. Cosa que sorprendió a Jaejoong. Una vez más ese hombre debía soportar la difícil tarea de ser sujeto de nuevas dosis de cosas que no sabían si estarían realmente bien.


Jaejoong preparó todo lo necesario, y la bolsa de transfusión ya tenía toda esa sustancia química que había creado con lo que disponía el laboratorio y las complejas notas del doctor. Insertó la aguja en la vena de Yunho, quien estaba extendido sobre la metalizada mesa de examen, preparado para la trasfusión intravenosa que recibió sin ninguna oposición.

— Debes ser completamente diferente a los demás — comentó Jaejoong comenzando a dar vueltas en la sala (la espera era insoportable) — En este tiempo no has sucumbido a esa parte animal que hay en ti como los demás…, incluso haces un gran esfuerzo por mantenerte sosegado. También dejas que te introduzca todas estas pruebas en el cuerpo. Sin duda eres aún más fuerte de lo que pensé la primera vez que te vi. —

— No me alabes por esto, Jaejoong, sólo hice un gran esfuerzo por no dominarte completamente, aun deseándolo tanto, como la última vez. Sinceramente tenía ganas de morderte esos malditos labios rosas — declaró Yunho cerrando los ojos y mordiendo el aire como amenaza, y el corazón de Jaejoong dio una forzada sístole, palpitándole con fuerza — Pero gracias por ayudarme — El líquido comenzó a recorrer las venas de Yunho.

— Ayudar a una bestia, no es algo sensato… — Jaejoong se acercó al yacido.

Yunho se veía ahora increíblemente débil allá tumbado. Jaejoong rozó con la mano su pecho cubierto y la deslizó, bajándola allí donde con miedo se perdió repentinamente bajo los pantalones...

— ¿Qué estás haciendo? — preguntó Yunho sin mover los labios y frunciendo el ceño al sentir la intrusa mano acariciando su pausado miembro.

— ¿Qué crees que estoy haciendo? — Jaejoong removió la mano con fuerza — Excitándote, por supuesto. — contestó con una mirada seductoramente segura —Cuando te agitas estimulado, supongo que es cuando comienzas a ‘transformarte’, renombrándote como ‘catman’. — rió nervioso — Eso fue lo que sucedió la vez en la que te me abalanzaste. Y entre excitarte o hacerte enfurecer, prefiero experimentar con lo primero —

Yunho no parecía sufrir cambió alguno, salvo entre sus piernas — Ya lo lograste… — musitó sintiéndose duro como el acero por su culpa — Detente… — advirtió por último, retirándole la mano e intentándose reincorporar.

— Eso significa que…. estás bien… — el rubio intentó reguardar su entusiasmo — ¿Crees que esta cosa es la solución? — señalo la bolsa con aquel liquido que poco a poco se introducía finalmente en el brazo de Yunho.

— No lo sé… — Yunho suspiró — No hay nada que ahora desee más que eso... — dirigió la mirada a la presencia ya habitual de Jaejoong, radiante entre los focos blancos del ‘laboratorio’ — …o quizás si hay algo que desee más — terminó su frase, preguntándose el por qué, aun si ya no era alguna especie de weretiger, deseaba abalanzarse sobre Jaejoong...


“No sólo encontré en Yunho una historia apasionante en la que verme inmerso, sino que Yunho fue la única persona realmente fuerte y capaz que haya conocido. No todos somos capaces de dejar de lado algo que nos han impuesto. Y Yunho había logrado impresionarme por ser capaz de eso. No hay mayor fuerza que tragarse la propia, creo. Un hombre capaz de dejar sus instintos, incluso de intentar solucionar lo que a los demás le estaba destruyendo, atemorizando, dominando. Oh, yo no sé si sería capaz. Quizás sin él, el proyecto DÝR sería ahora algo perpetuo y descontrolado. Pero ahora no me importa que ese lado animal de Yunho ‘desapareciera’ (o eso creo), a mi me sigue pareciendo un hombre increíblemente salvaje e inhumano, del que sin duda, me he encaprichado todavía más (a pesar del peligro)...

- Jaejoong”

FIN



COMMENTS: (1) ✿ - RESPONDER



aboutcboxfanficsarchives


Welcome
Bienvenidos.

● Proyectos Activos ●

Comentarios / Dudas / Sugerencias
Podéis compartirlas en el Cbox

Agradezco los comentarios sobre los capítulos en las entradas y vuestras opiniones sobre los Fic's

En el Blog también encontrareis fanfic que recomiendo
Podéis recomendarme fanfic en el Cbox

Tienes algo encontrá del Yaoi
Tienes algo encontrá de TVXQ
Si es así por favor, cierra esta Web

● Último Serial Finalizado ●
[Un Momento de Huida]

La mayoría de los FanFic son de genero Lemon
Advierto en caso de que este genero hiera tu sensibilidad
Lemon: Situaciones sexuales

→ Haz CLICK aqui para seguir el Blog

◄ older posts